Mi esposa es nieta de la mujer maravilla, ella sabe todo de todo y tiene la fuerza para gritarme cuando quiere reafirmar que siempre tiene la razón.
Por cosas de la vida y la acumulación de los años tengo algunos problemas físicos, soy mas lento, pienso siempre antes de contestar y procuro mantener silencio (no se donde leí un sabio consejo que decía “se presto en escuchar y lento en contestar”
Yo aplico este consejo a mi vida y por eso me dicen “Ya apurate, el tiempo lo necesitan para diversos “DEVICE” y no para conversar calmados entre un sorbo de vino y un poco de queso.
El cuento viene a que me dio el famoso COVID, yo me he cuidado de cualquier contagio y me he vacunado según lo establecido pero este monstruo de la bendita pandemia me agarro por los pelos y a otro cuarto, comida separada, solitario y tranquilo.
Entonces empezó la vaina, la detective que me tiene oprimido quería saber en donde habia estado, por que no usaste la mascara, para que sales, tu dedicate a cocinar, felizmente no me pedía que lavara los platos y las ollas. Otro de los puntos era: Lavate las manos, usa alcohol, no abraces a tus amigos y mantente lejos de los besos de tus amigas. Anulado completamente.
Cuando logré salir del encierro me fui a la calle a tomar café con mis amigos, la nieta de la mujer maravilla, busco otro tema para agarrarme del cogote y tenerme como león enjaulado en la casa. Hace frio no estas muy abrigado, esa casaca no va con las medias y los zapatos, el pantalón te queda grande, la camisa esta arrugada. Me quedé de una sola pieza me di cuenta que mi mujer era celosa o yo era una Dandy o Papacito que todas las mujeres querían tener.
Decidí cambiar de táctica como buen infiel profesional que somos casi todos los hombres, la idea fue simplemente no me levanto de la cama, me despierto tomo desayuno mis pastillas, me ducho nuevamente pijama y a la cama.
A los quince días el cambio se dio, la NMM (nieta de la mujer maravilla) entró gritando al cuarto; que haces en la cama andate al parque a caminar, a tomar café, pero muevete.
Conclusión dio el sabio consejo “se lento al responder” ya soy libre otra vez y sin ningún pleito o discusión de mi parte.