Maria Julia, mujer joven de atractiva figura, temperamental y desquiciada, se encontró en esta cuarentena obligatoria en un supermercado con Antonio, un viejo amigo mío.
Esta historia es contada por Antonio, dice que cuando él estaba leyendo la lista de lo que necesitaba para la casa, una carretilla de compras del supermercado lo atropelló por atrás con tanta fuerza que al suelo fue a dar.
Lo gritos e insultos lo llevaron a estado catatónico en el cual se enamoró, no sabía de qué, pero se enamoró. Despertó de su romance cuando una cachetada lo regresó a la realidad sacándolo de su sueño forzado por un golpe.
La impresión de ver a María Julia gritando, él echado en el suelo, la gente haciendo fiesta alrededor y no saber qué era todo este tan horrible espectáculo, prefirió regresar a su sueño forzado, pero esta vez fue un vaso de agua echado a la cara lo que lo regresó a la realidad.
Se puso de pie en forma rápida y formal. Tomando el mando de la situación en voz alta dijo ¨María Julia tú, silencio, nada de gritos y no hables, ustedes, sigan su camino, se terminó el chisme, vamos caminando comadres de supermercado, vamos, vamos y también ustedes jovencitas alharaquientas”.
Ya con el pasadizo despejado, Antonio miró fijamente a los ojos de María Julia diciéndole “qué tienes tú que siempre a donde vas un enredo tienes que armar, haces tanto ruido como un montón de latas vacías jaladas por un gato”.
Luego le pregunté ¿porqué me agrediste con tu carrito? ella contestó “siempre he estado enamorada de ti y tu nunca me has hecho caso. “¿Y esa es una razón?” pregunté. “Sí, porque cuando te llamo nunca me contestas y si sigues así te pegaré mas fuerte si te vuelvo a ver”.
Antonio sin saber qué hacer o qué decir se apoyó en un estante que desgraciadamente se vino abajo junto con él. Antonio, en forma rápida y determinada, decidió entrar en un sueño profundo y forzado.
El personal del supermercado pudo salvar la vida de Antonio de las agresiones de Maria Julia, que además de caerle el andamio encima, le tiraba las botellas de aceite, las latas de leche, las bolsas de harina y con el taco del zapato le golpeaba la cabeza.
El resultado fue:
- Trauma cerebral por contusión de objeto contundente (zapatos).
- Fractura de dedo meñique por golpe de andamio.
- Infección severa en los ojos producto de una mezcla de aceite,leche, harina.
- Fuerte sordera testicular, causada por gritos femeninos de muy altos decibeles.
- Una deuda por destrozos en el supermercado.
El peor de los problemas según me contó Antonio, fue cómo su mujer lo trató , ella actuó muy mal cuando se enteró del suceso, ya que relacionó el amorío de Antonio y Maria Julia cuando ellos tenían 16 años, como un acto de infidelidad.
Total ,ahora Antonio se encuentra todo golpeado, con una deuda de algo que no comió ni disfrutó y con la soga al cuello por la relación con su mujer.
Antonio se apoyó en mi hombro diciendo, amigo perdón, pero los hombres también lloran… y se convirtió en un mar de lágrimas.
Y qué…en esta época no hay quién nos entienda.
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