Ibn Sina (980-1037) médico y filósofo persa escribió:
“La imaginación es la mitad de la enfermedad”
“La tranquilidad es la mitad del remedio”
“Y la paciencia es el comienzo de la cura”
En base a esta sabiduria, trataré de elucubrar unas ideas que me parecen adecuadas para el momento que estamos viviendo.
.- La imaginación, que arma tan poderosa que puede hacernos actuar o razonar en forma correcta o completamente desquisiada.
El famoso virus es conocido y todos nos lanzamos a las compras desmedidas, ya sea usando el efectivo que tenemos o rompiendo la tarjeta de credito. El afán de tener seguridad según nuestra imaginación nos obliga a la compra del papel higienico en forma espeluznante, no es una enfermedad que te da diarrea, la compra de la comida es el fin del mundo y como resultado tenemos que los supermercados y los mercados están abastecidos en forma normal, no es un terremoto en donde la carreteras y los edificios se caen y debemos dormir en la calle, pero algunas de nuestra compras fueron exageradas. Ahora como resultado, tenemos a personas que están vendiendo productos de primera necesidad, pero a un precio de usura. Es una cuarentena de precaución social, no es un estado de desgracia social.
.- La tranquilidad fue perdida por todos. Qué horror ahora en la casa sin poder salir a correr, sin poder salir al parque a hacer ejercicios, horrible situación no puedes salir a comer a un restaurante, la chica que me ayuda en la cocina no puede venir, qué voy hacer (aprende a cocinar y no llores como Maria Magdalena), a otros niveles no voy a poder salir al parque a chupar y jugar fulbito con mis amigos, al final una gran cantidad de gente presa por no acatar la ley. Y el colmo de la perdida de la tranquilidad la vimos en televisión cuando una periodista pretende disminuir la autoridad de la policía, diciéndole “no sabes quién soy” cuando el poblema es que ella no tiene sus papeles en regla, pero sigue abusando de Previsualizar en nueva pestañasu supuesta autoridad y dice “yo soy importante y llama a un general del aire”. Es decir que el policía que cumple con su deber de proteger a los peruanos de un contagio arriesgando su salud es un “nada” para ella. Muy buen ejemplo de creer que es superior al resto de las personas y es una soberbia estúpida en una persona sin raciocinio positivo.
Y por último la paciencia, 24 horas del día con tu mujer y tus hijos en tu casa sin poder salir. Los papás y algunas mamás pasan 12 o 14 horas fuera de casa, los hijos van al colegio 8 o más horas con la movilidad y el tráfico, ahora ya saben como son en realidad sus herederos, encerrados y potenciados para el desgaste físico necesario.
Conclusión: aprendamos a tener imaginación, tranquilidad y paciencia y valoremos todo lo que tenemos y aquello que podemos hacer en libertad.
Y qué…la vida no es fácil.
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