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No todo lo que brilla es oro

Cosas de la vida
 
Llegué a tomar mi café y gran sorpresa no había nadie conocido en la cafetería. Me pareció tan raro que me senté en una mesa a la entrada para ver si aparecía algún “habitué”.   
Solo, pensando en nada y hablando con nadie, pasaba el tiempo, pero la mente no deja de trabajar y yo inconscientemente rumiaba la cantidad de jóvenes en el café y ningún adulto mayor. 
Qué rápido pasa el tiempo, me parece que fue hace muy poco tiempo que nacieron mis hijas, pero no asimilo que la mayor ya pasó los cuarenta y sigue siendo mi hijita.
Mis nietos que rápido llegaron a los 18 años, cómo pasa el tiempo y nosotros no nos dimos cuenta. No la vimos, siempre nos miramos al espejo y no vemos como pasan los años.
De lo único que soy consiente es que viví cada día como si fuera el último, dejar pasar un día sin una buena carcajada es perder el día.
Siempre sigo apreciando la belleza de una mujer, pero no me doy cuenta que ellas ya ni me miran. Mis épocas de conquistador pasaron cuando me casé, pero el hombre es hombre y siempre mira lo prohibido, por eso dicen “gallo viejo con el ala mata”, no nos damos cuenta que ya nuestro partido terminó.
El ron, el whisky y otros licores, al igual que los quesos y jamones si se añejan saben mejores. Por lo tanto, con nosotros, los de más edad y ya añejados somos mejores. Lo que no sabemos o no nos acordamos es ¿para qué somos mejores? ¡Puro cuento, de viejo produces mas!
Tanta reflexión buscando la parte positiva de ser un adulto mayor, me loqueó, pagué mi cuenta y me fui a la playa pensando lo que pasó, pasó.. mira para delante y goza de la vida.
 
Y qué…no por ser joven no llegarás a viejo.
D

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