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Vivo enamorado

Un día soleado y con 28 grados de calor, en la oficina con aire acondicionado no te das cuenta de la realidad.  Cuando entré en mi auto sentí todo el calor del mundo por lo cual tomé la decisión de irme a la playa.
En Lima, tenemos la bendición de tener la playa a tiro de piedra.  Ya en la playa me metí al mar, donde estuve un buen tiempo.  Al salir, me senté en mi sombrilla a ver pasar a la gente, a ver a los niños jugar en la arena y de pronto mi mente retrocedió cuarenta o cuareticinco años en un instante.  Tenía doce o trece años y en la barrio vivía Mary con un apellido que nunca pude pronunciar.
En las vacaciones de fin año, que en esa época eran desde mediados de diciembre hasta después de Semana Santa, vivimos el uno para el otro.  Todo el dia juntos en todos los juegos, paseos y días sin nada que hacer, los dos sentado en el muro de una casa tomados de la mano.
Un amor puro e inocente que duró hasta los diecisiete años, cuando ella enfermó y estuvo en el hospital diez días en los cuales no me separé de ella, dormía en una silla y el dia lo pasabamos agarrados de la mano mirandonos a los ojos sin decir palabra.  Al salir de la clinica, durante tres días se quedó en la casa y luego se fue a Europa con su mamá y hermano. Al mes se fue el papá.
Nunca supe nada de ella, sufri por mi compañera y por mi soledad, ya que realmente me sentí vacío sin poder encontrar un propósito para mi vida. Terminé el último año del colegio, pensé en mis estudios y Mary fue perdiendo importacia en mi vida hasta llegar al olvido completo. Se imaginan ustedes tener todo este recuerdo en tres segundos, eso me pasó cuando vi a Mary en la playa.
Me acerqué a ella, le di un beso, la tomé de la mano y recibí una mirada llena de  ternura diciéndome; nunca he olvidado nuestro amor pero soy casada y fiel a mi marido.
El efecto de un balde de agua fria no es nada comparado con la forma como se me encogió el corazón, como mi mente se paralizó y yo quedé destrozado. Regresé a mi sombrila me senté en mi silla y lloré en silencio sin lagrimas por mucho tiempo.
Ahora estoy en camino a un nuevo olvido y espero encontrar una mujer con la cual puedo vivir hasta la vejez.
Y qué… el amor duele
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