Tremendo problema que puede causar EL CHOCOLATE, a un niño lo vuelve súper activo, a otra persona le afecta el hígado, a las señoras que toman el chocolate en el lonche las engorda y a los machos..machos los tiene parametrados ya que solo conocen torta de chocolate y helado de chocolate.
Tengo 27 años comparto un departamento con un amigo, tengo trabajo estable y una amiga llamada Inés que es mas loca que una cabra de monte.
Me llamó el día de ayer y me dice me acompañas a Panamá, Haití y New Orleans ¿qué cosa? Si, te pones un saco y un sombrero, con lo gordo que eres vas a parecer mi guardaespaldas italiano. Y nos vamos a buscar a mi Negro Wasap.
¡Escúchame hijita! yo no voy a buscar a ningún hombre ya que no soy maricón y como no tengo plata tampoco soy gay. Ósea que adiós, olvídame.
Al día siguiente se apareció a las cinco de la madrugada a mi casa, con maleta en mano, pasaporte y pasajes aéreos para ella y para mi, solo dijo ya hice el gasto me acompañas, saque mi carry on ya que ni maleta tengo, puse un pantalón, tres calzoncillos, cuatro pares de medias y tres camisas. Me vestí con un saco heredado de un tío que parecía una carpa y me daba facha de guarda espalda italiano, mis treinta dólares que era lo único que tenia y al aeropuerto nos enrúmbanos.
Al llegar a Panamá fuimos directo al hotel que ella había contratado, una pequeña habitación con una cama de dos plazas, sin aire acondicionado pero con baño incluido. Tal era el calor que yo dormí en el suelo las semana completa que estuvimos en Panamá. El primer día salimos a las ocho de la mañana a buscar a su Negro, caminamos de arriba al costado, al medio para abajo, a la hora de almuerzo nos sentamos en una banca bajo un árbol y me dice, espérame voy a comprar unos sanguches. Regresó con un Hot Dog partido por la mitad, es decir medio sanguche para cada uno.
Ella negro que veía, negro que examinaba por todos lados.
Por fin salimos para Haití, aquí la cosa fue peor, había alquilado una cabaña rústica al pie de la playa, no tenía puerta, no tenia cama, no tenia baño pero una vista estupenda, la comida mejoró ya era media hamburguesa al día y mucha agua. Sobre su Negro lo mismo que a todos, los miraba, los media, los olía y los desechaba. Una semana de sufrimiento, ya mi pantalón me quedaba tres tallas grande y el saco era una bolsa de dormir.
Una mañana me dice, “aquí no hay nada, nos vamos pa New Orleans”, en la tarde avión y en la noche al hotel, que hotel… dos camas (solo de nombre) una silla y un bañito de color azul con rojo con ducha de mano que servía para bañarte, para lavarte y para pasar el wáter.
La comida no mejoró, de día medio hot dog y al día siguiente media hamburguesa y del negro .…nada.
Durante cuatro días buscó a su negro y al no encontrarlo soltó el llanto, dos días de puro llanto y nada de comida, se repuso y dijo ¡vamos a casa!.
Al llegar a Lima en el micro camino a casa, me dieron propina, parecía un cadáver en un costal de papa, salí pesando 103 kilos y regresé pesando 75 kilos.
En mi casa dormí tres días seguidos donde adelgacé dos kilos más, cadáver viviente, usé mi tarjeta de crédito me compré un ajuar completo, zapatos, medias, pantalón y dos camisas. Y con las misma a buscar trabajo.
A los dos días la loca en mi casa, Inés ya repuesta y bastante guapa, me miró de arriba para abajo, me dio una vuelta en circulo, se subió a una silla, me miró de arriba para abajo gritando: eres mi negro ideal, negro? le digo ,si yo soy blanco, si… pero te gusta el chocolate.
Y qué…todo termina bien.
