En el café uno se entera de cada cosa, que realmente es sorprendente. Ricardo un cafetero de nuestra mesa, llegó con un amigo, lo introdujo diciendo Palo, este es fulano, este mengano y así sucesivamente.
Yo entendí que su chapa o apodo era Palo, pero resultó que no, se llamaba Palo Hermoso del Bosque, guardé silencio pero quedé intrigado, como su papá le pudo poner ese nombre.
Cuando ya habíamos entrado en confianza, me atreví a preguntarle por lo original de su nombre, se sonrió y me dijo: Yo siendo chico le pregunté a mi viejo ¿por qué ese nombre? Muy serio me dijo, mi chapa es Pali, mi nombre verdadero es Palillo Hermoso del Campo.
Siéntate y te contaré la historia de la familia, en un principio eran agricultores, mi abuelo no sabia leer ni escribir, su filosofía era lo que él veía y aprendía de la naturaleza, la expresión que él usaba permanentemente era “es hermoso” y lo aplicaba a todo, desde un bello amanecer, hasta un buen plato de comida.
Un día llegaron a la hacienda unos señores de la municipalidad para inscribir a los que vivían en la zona. Cuando hablaron con mi abuelo, le preguntaron por su nombre, sacó un papel que le dieron sus padres, estaba todo borrado, su apellido, le preguntaron, es “Hermoso”, contestó mi abuelo y su nombre, Frondoso.
El nombre de su mamá, no me acuerdo. Y su esposa, ella era del campo, se llamaba María.
Muy bien, como se llama su esposa, ella ya es finada, le dijo mi abuelo. Sus hijos como se llaman, el mayor Valle, el segundo Rio y mi hija es Luz ¿todos hijos suyos y de su finada? Si, contestó mi abuelo, entonces todos son Hermoso del Campo y así los inscribieron.
Con el tiempo mi padre se casó con una señora Carmen Zegarra, tuvieron varios hijos y a mi, el último me pusieron Palillo Hermoso Zegarra.
Yo me casé con tu madre llamada Aurora del Bosque, tuvimos un hijo que eres tu y te puse por nombre Palo Hermoso del Bosque.
Viejo ¿como me hiciste eso?, le pregunté
Me contestó, «así nunca te olvidarás de mi»
Y qué…hay muchos locos en el mundo.
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