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El patio se movió

Cuando tomamos café, cada uno tiene un lugar en la mesa y es
un espacio sagrado. Quien toma café con frecuencia puede entender lo que
significa tu lugar, es algo intocable o mejor dicho “insentable”.
Los que tienen vista a la entrada son los informantes y
todos los otros son los curiosos, una buena colección de viejos verdes.
El cuento se refiere al día martes, cuando cerca de las once
de la mañana los dos viejos verdes que tienen vista a la entrada del café, se
pusieron de pie con la boca abierta y cara de soy pecador.
El motivo, había ingresado al café una diva, una diosa, un
mujeron, una mamacita que resultò ser mi vecinita. Cuando le di un beso para
saludarla, todo el patio se movió, no quedó un solo viejo verde sin decir algo.
Mi vecinita para darle sabor al asunto, me abrazó y al oído me
dijo, he causado alboroto para luego optar por una pose súper sexy. Con un beso
se despidió de mi, susurrándome con voz melodiosa, pero lo bastante alto como para
que lo escucharan por casualidad los viejos verdes “más tarde nos vemos para
tomar una limonada”
Los días miércoles y jueves fui motivo de burlas y sarcasmo
hasta ahora no olvidan que me invitaron a tomar “una limonada”, viejo verde
inoperativo.
Y qué…no todos tienen vecinitas
D

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