Se acuerdan del cuento de aquel niño que le
regalan una bicicleta y a la primera vuelta le dice a su mamá, mira, sin manos,
luego le dice mamá, mira, sin manos y sin pies y luego le dice mamá….mamá, mira
sin dientes.
Bueno yo estoy igual, bajo la escalera sin
manos (ya que no hay pasamanos) y al final le digo a mi esposa….mira, sin
dientes. Me saqué la cresta al rodar las escaleras abajo.
Nuestra obligación como personas mayores, es
tomar toda clase de precauciones, no exagerar, pero si, cautelar.
Lo primero es hacer un recuento de seguridad en
el baño, el 90% de los accidentes caseros se dan por caídas en los baños.
Conocer nuestros puntos débiles, saber de que pie cojeamos y poner los
aditamentos necesarios para nuestra seguridad.
Después en las escaleras pasamanos, por muy
corta que sea la distancia. Las alfombras de los pasadizos….estas hijas de sus
madres son peligrosísimas, vuelan pensando que son las alfombras de Aladino.
Y por último y lo más importante, se lo digo a
todas las esposas ¡Dejen a sus maridos
tomar sus traguitos tranquilos, déjelos comer
lo que quieran y déjenlos no hacer nada!, con estas medidas de seguridad casera,
sus maridos vivirán más. Aleluya.
