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Tío habla claro

Por cosas de la vida tuve que ir al doctor, pedí una cita y después
de varios días el doctor me podía atender, no te queda otra sino esperar.
El día de la cita, me bañé y me vestí bonito, al
fin y al cabo mi salud esta por medio, mi esposa me acompañó para escuchar lo
que diría el medico, según ella yo nunca le digo la verdad. Las mujeres poseen
un sexto sentido que siempre complican las cosas.
 Después de una buena espera, por fin me atendió
el doctor, tenia un aire de yo lo se todo y tu estás enfermo, ya que ni la mano
me quiso dar. Muy agresivamente me dijo: sáquese la camisa, los zapatos y échese
en la camilla (me hizo acordar a mi juventud, cuando yo a algunas de mis amigas
le decía lo mismo, pero un poco más lento y además en forma amorosa).
 
Siguió el doctor en forma ruda, levante la
pierna, saque la lengua, diga ahhhhh, voltee el cuello, “vístase”,  ta que si era amable el tipo.
 Me senté al lado de mi esposa, todo macho, la
tomé de la mano y esperé las frases celebres de su eminencia:
Su enfermedad Señor Ramirez, es peligrosísima, es
de tipo silente, tiene usted que tener mucho cuidado y pensar en variar su dieta,  de todas maneras el
sedentarismo tiene  usted que erradicarlo del diccionario y tiene usted que ser muy cauteloso.
 
Miré a los ojos a mi mujer y le pregunté ¿que
dice este cojudo, que no le entiendo nada? ¿estoy muerto?
 
Mi mujer voltió la cara, me miró con esos ojos que
dicen… «en la casa te mato», no sabes que el doctor dice que tu enfermedad es muda
e introvertida, es algo así como presión alta, que si no te cuidas te mata.
Que fácil es ir al médico con la mujer cuando
ella y el médico te hacen parecer bruto. Con lo fácil que hubiera sido hablar
claro.
 La
próxima vez me voy a buscar una enfermedad sonora y ruidosa para no necesitar
intérprete.

 

 
Y qué… la misma vaina

 

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