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En tus ojos volví a ver el amor

Tierna, verdadera y conmovedora historia.
José Alfredo, no es un habitué del café y nos causó mucha alegría verlo llegar a nuestra mesa. Es el típico soltero del grupo.
Se sentó en la silla que tiene vista a todos los que entran al restaurante, cuando, sin previo aviso, se puso de pie, volteó la taza de café encima de él.  La mesa no se vino al suelo gracias a nosotros. 
Había entrado al café una señora de unos cincuenta o cincuenta y cinco años, de pelo negro, con un bonito peinado, zapatos de tacos altos, una moderna falda con una blusa de colores veraniegos.  Todo el conjunto de persona y vestimenta era magnifico.
La señora fue la causa de todo el desorden.  José Alfredo cuando se levantó y suspiró, “Mercedes”.  Ella se detuvo, se miraron unos instantes, se dijeron hola y después se confundieron  en un abrazo…  bastaba ver el abrazo para saber que estaban hablando de amor en silencio.
Se tomaron de ambas manos, se miraron un  momento para volverse a abrazar.  Sin lugar a duda había amor entre ellos y en sus ojos no había traición.
Solo llegamos a escuchar a José Alfredo decir  ¡Siempre te he esperado!  ¡Cómo he sufrido al ver pasar tanto tiempo!
Ella contestó ¡Me equivoqué, pero siempre pensé en ti!
                       
Y qué…la misma vaina

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