Mamá ¿dónde estoy?
No me preguntes hijo, que tampoco yo lo sé.
Estos parece un dialogo de locos, pero es la conversación sostenida entre una madre joven y su hijo de ocho años después de un choque en su camioneta. El primer día de clases.
Esta señora joven, salió justo en el límite de la hora, para llevar a su hijo al colegio. No salió más temprano, porque su cálculo horario solo depende de su humor.
Según nos contaron el hijo dio esta versión en la clínica:
.- Mamá, son las siete y media ya vamos.
.- No hijo, tenemos tiempo sobrado, espérate un ratito.
Al cabo de un rato, ella toda apurada comienza a dar de grito y alaridos diciéndole a su hijo, ya están tarde, rápido vamos.
.- Vamos, apúrate ya nos ganó la hora.
Se suben a la camioneta, esas de tamaño colosal, en las cuales la personalidad del piloto cambia y se creen los dueños de las pistas.
A una velocidad promedio más alta que lo normal, la camioneta fue impactada por un microbús, los dos vehículos salieron disparados por los lados, dando la camioneta de la señora una media vuelta de campana.
El hijo sin cinturón de seguridad, fue chocolateado por el interior y gracias a Dios, no salió disparado del vehículo, pero resulto todo golpeado y un brazo roto.
Por parte del microbús tres heridos de gravedad. También sin cinturón de seguridad.
En emergencia de la Clínica, el médico, mira a la señora y le pregunta si es verdad la versión del hijo, a lo que la señora contesta.
.- El bruto de la combi, tiene la culpa.
En silencio y con pena al escuchar esta respuesta, el médico salió a escribir su reporte.
¿Quién puede ayudar a este tipo de señoras? No tienen respeto por la vida y solo son capaces de insultar y culpar a terceros por sus acciones. Así no progresamos.
Y qué…la misma vaina
D
