Llegué contento, pero no muy feliz al café y la razón es el tráfico de Lima, está realmente insoportable. La cantidad de automóviles y la falta de respeto a las reglas de transito ayudan a este caos. Lo bruto que son los choferes duplica el problema y la incapacidad de los policías le dan sabor al insulto en este descontrol.
Los policías son especialistas en generar dificultades en el tránsito. Se supone que los semáforos llamados «inteligentes» deben de solucionar el problema en hora punta, pero desgraciadamente éstos son reemplazados por policías, los cuales hacen un «arroz con mango» del tráfico. Viene una autoridad con su motocicleta policial de guía, luego dos o tres camionetas de seguridad y después el privilegiado representante del pueblo.
Nos fregó el hígado, nos cambió el genio, pasó raudo y veloz como una madre que va a parir. El respeto a las reglas de tránsito y el respeto al ciudadano quedaron en la maletera del auto. !Qué carajo, yo soy importante! Y el policía le hizo eco, creó un caos, generó un nuevo lenguaje gesticular y él “el policía, es la autoridad”. El pueblo, que se friegue y ¿la autoridad que pasó con su comitiva? que se …….mejor no lo escribo.
Toda este alboroto de tráfico llevó la conversación a una queja, ya que cada uno de los que estábamos en la mesa, metía carbón y el fuego aumentaba, cuando estábamos por explotar uno de nosotros se levantó, gritó: “a la mierda dijo David y tiró el arpa” y el también se fue, cada uno nos fuimos levantando para irnos. Creo que con ganas de cruzarnos con un policía.
Y qué……. la misma vaina
