Quien lee este título puede decir, este señor está loco, pero no mi querido lector, no estoy loco, estoy molesto, estoy disgustado y estoy escribiendo sobre la falta de decencia de algunos congresistas bien llamados otorongos.
En el Perú, cuando se forma un nuevo congreso, los titulares reciben una cantidad de dinero para trasladarse de su provincia a la capital. Pero igual cantidad reciben los reelegidos y los que viven en Lima. Típica norma estructurada bajo la conjugación del verbo, yo, me, ma, para mí, conmigo.
La palabra malversación de fondos significa aplicar el dinero destinado para un fin en otros y muy distinto fín, está tipificado en el código penal.
Lo que permite concluir que el otorongo reelegido o el otorongo por Lima, cuando recibe el dinero para instalación y dice “lo voy a usar para obra social”, está cometiendo un delito. Pero son inmunes al castigo, primero comisión de ética?????????
Estos otorongos, se han olvidado que el dinero que recibe proviene del Estado, de la Nación, del País y somos nosotros los contribuyentes los que sostenemos con nuestros impuestos directos o indirectos a todo el aparato estatal, desde la cabeza hasta el último pinche.
Barcos, aviones, material bélico, carros oficiales, sueldos, mantenimiento de bienes materiales móviles o inmóviles, gastos de representación, consultorías extranjeras y todo lo que al lector se le pueda ocurrir, es dinero de los ciudadanos del país.
Pero estamos mal, es muy fácil ser dadivoso con el dinero de otros, por eso no son transparentes con el uso de los recursos del estado. Por permitir compras secretas, que son tan secretas, que lo que se compra nunca se ve.
Que podemos hacer, ellos tienen la sartén, el mango y la hornilla, también tienen lo que se va a cocinar, solo nos queda hablar, escribir, gritar y quizás algún día se empieza a generar un cambio.

!!! increible !!!