jt

Un cuento

Siempre debemos mantener la imaginación de los hijos y nietos, no solo existen los celulares, los DS y otros aparatos electrónicos, existen también las conversaciones y los cuentos, son un extraordinario camino para una larga conversacion.
 Este cuento es producto del contacto con la gente que trabaja en el campo.  Espero los disfruten.
Historia del Duende Muky

Había una vez un señor que quería ir de paseo por las montañas de nieve perpetua de la Sierra del Perú y quería conocer el Huascarán, el Santa Cruz y el Alpamayo.

Reunió a tres amigos y se fueron a Huaraz. Luego siguieron por Caraz y subieron a Huaripampa. Allí se quedaron a dormir en la casa de la Señora Dorita.

Al día siguiente llegaron caminando a Cashaspampa. Durante la conversación con la gente del pueblo, el guardián de una chacra, les contó que donde él vivía había una catarata donde vivía un duende.

Ante esta noticia, uno de los señores, que era el abuelo de Camila, se entusiasmó y le pidió que lo llevaran a ese lugar. Cuando llegaron, vieron la catarata y al costado una pequeña cueva. El guardián le dijo que en esa cueva era donde vivía el duende.
El abuelo de Camila se quedó a dormir cerca de la cueva. Tenía una linterna y una máquina de fotos. También tenía mucho abrigo porque en la noche hacía mucho frío. Se quedó dormido durante algunos ratitos, por eso no logró ver al duende. En la mañana muy temprano, se podía ver entre la escarcha el rastro del duende. Lo malo fue que cuando salió el sol y se secó la escarcha, desapareció todo lo que se podía ver.
El abuelo siguió preguntando sobre los duendes y le contaron que hacía mucho tiempo existía un Hada Mala llamada Escaldufa, que vivía entre la kiwicha, el maíz y el trigo. Ella dominaba al Nanapuma, animal que vivía entre los árboles y perseguía a los hombres para hacerles daño. Había también otro animal llamado Llamapuma, que obedecía a Escaldufa.
La gente que contaba esta historia tenía mucho miedo porque temían que regresara el Hada Mala y les hiciera daño.
Cuentan que una noche muy oscura llegaron en silencio unos pequeños duendes que venían a defender a los niños del pueblo. Ellos venían acompañados de los Tucos, que eran unos pájaros grandes que por la noche lloraban. Tenían pena porque el Hada Mala asustaba a los pequeños del pueblo.
También acompañaban a los duendes los Atocs, que eran animales que vivían y comían maíz. Estos animales dicen que se parecían a unos perros grandes y bravos, pero que eran muy buenos con los niños.
Un día los duendes fueron atacados por los Anas, animales que vivían en los cerros, pero los duendes lograron escapar. Desde ese entonces, los duendes dejaron las cuevas y comenzaron a vivir entre las ramas y los huecos de los grandes árboles, haciendo sus casas con dos salidas para mayor seguridad.

Por mucho tiempo los duendes lucharon contra Escaldufa, el Hada Mala, pero era muy difícil porque habían unos chikishs. Estos animalitos eran chiquitos como las hormigas y estaban por todos lados escuchando lo que los duendes hablaban. Era así como “Escaldufa” sabía todo lo que los duendes pensaban hacer.

Llego un día en que Pachamiky, que era el gordo comelón del pueblo, se quedó dormido cerca del árbol donde los duendes vivían. Muy tempranito los escuchó hablar y se acercó muy calladito y les pidió que no se escondieran.
“Muky”, el duende, se puso su gorro y habló con Pachamiky. Le dijo el duende al gordo “estamos cansados que Escaldufa asuste a los niños y que todos los animales malos le ayuden. Estamos peleando con ella y no sabemos cómo se entera de todo nuestros planes”.
En ese momento Pachamiky sintió como los chikishs caminaban sobre él. Con mucho cuidado y despacito le dijo al duende al oído “mira los chikishs caminando entre mis manos. Son ellos los que le llevan la información a Escaldufa”.
El duende pensó y le dijo gritando a todos los otros duendes “esta noche nos quedaremos todos escondidos en este árbol y después saldremos a pelear”.
Ese plan era de mentira pero los chikishs no lo sabían y fueron a decirle a Escaldufa lo que los duendes querían hacer.
Escaldufa llamó a todos los animales malos para ir en la noche donde los duendes y hacerlos salir de la zona para poder seguir asustando a los niños, pero el Hada Mala no sabía que los duendes estaban pensado otra cosa.
Cuando llegó la noche, los duendes salieron a los campos de maíz acompañados de los Atocs que eran los animales que vivían entre el maíz. También fueron muchos Tucos y se pusieron a llorar.
Cuando el Hada Mala salió del maíz asustada por los Atocs llegó un Tuco, la agarró entre sus garras y con ella voló muy alto, tan alto que llegó hasta la nieve de las montañas donde la soltó.
El Hada Mala cayó en un hueco de la nieve y en ese momento llegaron dos Tarucas, que son como los venados, pero más chicos, y pueden vivir en el frío. Ellos echaron bastante nieve encima del Hada Mala hasta llenar el hueco.
Dice la gente del pueblo que en la noche una gran luz salió de la nieve de las altas montañas y los animales malos salieron corriendo por todos lados. La gente se escondía en sus casas asustadas, se juntaban los papás con sus hijos en las esquina, muy asustados, porque se escuchaban los llantos. Eran los Tucos que de esa manera asustaban a los animales malos. Los duendes, al saber que el Hada Mala ya no podía hacer daño a los niños, se fueron a diferentes lugares.

El guardián de la chacra contó que el último duende llamado Muky, se había ido de la zona. Ni él ni el resto de la gente del pueblo lo habían vuelto a ver.

El abuelo de Camila regresó de las altas montañas a Lima muy triste por no haber podido ver al duende, pero muy contento porque encontró unos sombreros que los duendes habían dejado olvidados.
También regresó muy contento porque los niños del pueblo ya no vivirían asustados.

Y qué….la misma vaina

D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *