Según mi costumbre, fui a tomar mi café, pero más temprano que nunca ya que mi compañero de oficina y cafetero está de viaje. Esta feliz se fue de vacaciones con sus nietos………..que envidia, Gracias Señor.
Sentado en la mesa sin compañía alguna, solo mirando las musarañas y pensando en la inmortalidad del gallo ruso. Para mejor entendimiento “egging around” en jerga “hueviando” en castellano no haciendo nada, se me acerco una de las chicas que nos atiende a diario y me dice “Señor, dicen la señora de la mesa de allá, que quiere hablar con usted”.
Yo no he estudiado arqueología, no soy especialista en antigüedades, ¿de qué quera hablar conmigo?, como todo un caballero me levante mirando siempre alrededor para ver al enemigo, me acerco a la Señora……..buenos día, me dice Charito que quiere hablar conmigo, ¡Si, disculpe,¿ es usted el que escribe Y qué…la misma vaina? Mi ego se elevó hasta el techo, cayo, dio vuelta, salió del local, volvió entrar y recién pude cerrar la boca, que la tenía abierta de puro asombro. Si….dije, casi ni yo pude oírme al contestar, me acompaña con un café, por favor.
Me senté de espalda a la puerta para que la luz me permitiera ver su cara, ya que tenía lentes grandes y oscuros. Me pidió que la escuche sin interrumpir y si podía escribir algo relacionado con lo que ella me contaría me lo agradecería.
Yo no podía más, que fuerte es el ego, me sentí importantísimo, yo escritor jajajajajja, llame a la camarera y le pedí un café americano en taza grande y me puse a su disposición.
MI nombre no importa, me dijo, míreme la cara por favor, se levantó los lentes y el horror fue mayor que todo mi ego, me sentí el hombre más pequeño del mundo. Fue impactante la desfiguración de ese rosto, no pude decir nada, ella continuo diciendo, tengo diez y ocho años de casada, dos hijas y estos golpes me los dio mi marido.
La historia comenzó al año de casados, él llego borracho a la casa, le llame la atención y me pego. Me sentí tan mal, que me escondí una semana de mi familia, luego me pido todo tipo de perdón, que había perdido la cabeza, pero juro que nunca más volvería a pasar.
Después de mucho tiempo de felicidad, me entere que tenía una suplente, lo increpe, no lo pudo negar, lo bote de la casa y me volvió a pegar, pero esta vez con mucha rabia.
Ha pasado mucho tiempo, trabaje fuerte y duro para sacar a mis hijas adelante, no he tenido otro compromiso, siempre pensé en mis hijas y por ellas trabaje, eso sí, nunca les negué el poder ver a su padre, pero fuera de la casa, ahora, mi hija mayor está muy enferma, estuvo en el hospital tres semanas le dieron el alta, pero con reposo en la casa.
Llego el papá de mi hija, a la casa para visitarla, pero el fulano estaba borracho, no lo deje pasar y mira como me dejo, la policía me dice que él tiene que pagar los gastos médicos, pero la ofensa, la agresión, no puede ir a la cárcel. Que me importa los gastos médicos, me importa mi dignidad.
Atine a decir, lo siento, solo tengo hijas mujeres, pero si les toca un marido así……….lo dejo peor que el jorobado de notre dame. Ten fe, piensa que las malas y buenas experiencias nos dan fuerzas y muchas inteligencias para afrontar otras situaciones.
Gracias, por compartir tu problema y ten la seguridad que algo escribiré.
Mis respeto a todas las madre que trabajan para sacar adelante a sus hijos, y mi maldición a los hombres que no son tan hombres.
Y qué…..la misma vaina
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