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Usted no clasifica

Tengo un buen amigo llamado Raúl, durante mucho tiempo lo apodamos “taza de té” porque cuando éramos chicos se cayó de la bicicleta y perdió una oreja, después de la operación su nuevo apodo fue “stereo”, ya tenía sonido completo. Bueno dejando las historias de niños, me encontré con él, era un hombre hecho un estropajo, cabizbajo, destrozado, con los ojos hinchados de tanto llanto, arrodillado en el suelo como si fuera un judío en penitencia se echaba tierra en la cabeza.
Era un hombre acabado, ya no quedaba nada que rescatar, no contestaba mis preguntas, no me miraba a los ojos, me identifique como tres o cuatro veces y nada de nada.
No soportando ver el dolor de mi amigo, llame a su mujer y me conto que Raúl no había calificado para un pedido que había hecho hacía tres años, había enviado tantos mails, que ya parecía enamorado, su obsesión era ya enfermiza, la ilusión en esta vida era tener un” loro en la casa que fuera capaz de hablar”.
La razón por la que no calificaba para poder recibir este loro, era que las palabras sugeridas para su aprendizaje, dejaba entender que su verdadera intención era generar una pronta demencia en su suegra.
Su único error fue no saber que la directora del programa tenga ” Un Loro que Habla en su Casa”, era su suegra.
Siempre debes de tener cuidado con la suegra, porque es la mamá de tu tormento.
Y qué………..la misma vaina
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