Nos arreglamos con mi esposa para asistir a un cocktail, la verdad es que no estaba muy entusiasmado en ir, ya que era muy formal y presumí equivocadamente que las personas que asistirían no eran muy simpáticas.
Es decir fui de muy mala gana, durante los primeros momentos salude a las personas muy diplomáticamente con una sonrisa siempre en la boca, pero interiormente aburrido.
Mi esposa estaba conversando animadamente con unas amigas, momento que aproveche para irme cerca de un ventanal con el pretexto de tener mucho calor, lugar donde conocí a una señora de la tercera juventud que si estaba con calor, y me impresiono desde las primeras palabras, después de contestarme el saludo me pregunto por mi esposa, le indique cual era y donde estaba, la miro un rato, tomo un sorbo de vino luego se volvió a mí y me dijo: Hijo, siempre observa, analiza y deduce.
Tienes varios años de casado, no tienen problemas fuera de los normales, pero tú no querías venir a esta fiesta, ella te obligo y tu malagana no te permite disfrutar de este momento, pero ella está feliz, irradia alegría y bondad.
Se vistió de manera tal que no deja duda que es una señora, pero no esconde su sentido femenino para mostrarse atractiva, se inclina hacia el lado izquierdo, lo que quiere decir que tiene confianza en su matrimonio, usa la mano izquierda para sostener la copa de vino, es decir que como madre está preparada para actuar en forma rápida con la mano derecha, ya que ella es diestra.
La forma como conversa y observa a su alrededor demuestra confianza, su postura refleja audacia y por ultimo como cambia de postura, refleja su instinto de protección.
Mi querido amigo yo creo que tu mujer te dará todo lo que tú quieras, mientras no sea algo que ella no quiera darte.
Después de todo este análisis, durante el cual no dije ni pio. Busque a mi mujer y le dije “cuando tú quieras nos vamos” ya aprendí la lección y estoy a tu disposición.
Seguro no entendió nada, porque nos fuimos después de dos horas.
