Dicen los entendidos en escritura de novelas o cualquier género literario, que un escritor no debe nunca personalizar el escrito. Cuando visité a un corrector me sentí como un estropajo, si bien lo que escribí era ficción, me dijo que era muy naif, que no podía considerar que los hechos tuvieran a mi persona como parte de ellos. Desde ese día me considero un proyecto que acumula ideas y las pone en letras tal como suenan, para dejar en claro que no existe género literario que ellos puedan dominar, les dijo que soy bloguero, sin acentos, sin comas, sin puntos, sin ortografía; “muéranse de envidia”.
Quiero escribir sobre la Estrella de Belén, nos han creado una fábula que ya debería cambiar de tenor. Yo, si yo, en forma personal (para la crítica de los especialistas), en estas fiestas he escuchado a los sacerdotes hablar sobre la Estrella, los tres Reyes Magos, el Rey Herodes y un Pesebre.
Pero no he escuchado ninguna reflexión que me ayude a entender el gran significado de la venida de Jesús a la tierra.
Todas las homilías tratan del brillo de una estrella que sirve de guía a tres Reyes Magos donde Jesús había nacido, es decir como un GPS para indicar las coordenadas de un nacimiento.
Así mismo me hablaron de los regalos de oro, mirra e incienso, si somos prácticos y realistas, de que le sirven esos regalos a un niño nacido en la pobreza, solo para venderlos y obtener dinero para su manutención.
Nos hablaron de un Rey Blanco, un Rey Negro y al otro no le dieron color, le dieron nombre, ¿de qué color era? Tal vez amarillo, piel roja, cholo peruano. La globalización nos crea problemas.
Mis sentimientos me dicen que estos magos (como los define la Biblia) eran personas de mucho conocimiento, que habían entendido que un cambio se produciría en el mundo con la venida del Hijo de Dios. Habían llegado a esta conclusión, iluminados por el Espíritu Santo y fueron en busca de la verdad, guiados por la luz de la sabiduría, el brillo del conocimiento que les permitiría superar todas las dificultades y engaños que encontrarían en su camino para poder llegar a la verdad y ofrecerle todas sus riquezas y pobrezas, sus virtudes y pecados, sus alegrías y penas, sus enfermedades y salud.
Nosotros con el conocimiento que tenemos de Jesús, debemos llegar a él que es la Luz, que es la Estrella que brilla en el camino y ofrecerlo todo nuestro ser. Debemos ser un regalo para Jesús, con todas nuestras imperfecciones, sabiendo que seremos recibidos como el más puro oro del mundo y en olor de santidad dado por el incienso.
Estar bajo la Estrella que nos guía es estar bajo el brillo de la protección del Señor, caminar guiados por esta Estrella es caminar por el camino que Jesús nos enseña.
No hay forma de caminar sin tropezar y Jesús lo sabe, y así nos ama, es en esas caídas donde Él nos nuestra su mayor amor y nos ayuda a levantarnos para seguir adelante camino a su amor.
Un mensaje como éste es el que me hubiera gustado escuchar en referencia a los Reyes Magos, espero no pecar de pedante al decir, lo que me hubiera gustado escuchar.
Y qué…..la misma vaina
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