jt

Los tres almacenes de pulgas

Como es costumbre en mí, estaba tomando mi café matutino con un amigo cuando llego a nuestra mesa una amiga muy alegre y contenta, pidió un café cortado acompañado con un vaso con agua y muy suelta de huesos nos dice: Ustedes me pueden ayudar, necesito de su conocimineto y experiencia en casas viejas dijo.………..que falta de respeto a las personas que como nosotros lo único que hemos hecho ha sido acumular juventud, fue nuestra respuesta ante tremenda agresión.
Ya no se molesten nos dijo, la semántica es para otro tipo de personas, ustedes son viejos y nada más. Nada de huachafería con eso de acumular no sé qué tanto, paguen la cuenta y acompáñeme…….vamos a ver una casa vieja que tengo que reformar.
Dada nuestra amistad atine a decir, lo que usted diga “MI SARGENTO”, pagamos la cuenta y nos fuimos a Barranco, antiguo distrito de Lima, muy bohemio en la actualidad.
Llegamos a esta vieja casona, de mucha prestancia pero totalmente abandonada de todo tipo de cuidado, logramos abrir un candado completamente oxidado y nos adentramos a este mundo extraño y oscuro, no puedo escribir todo lo que ocurrió ya que sería una historia muy larga y tendría que ser escrita como novelad.
Les contare el final, por verdad y en honor a ella, les cuento que tuvimos que salir corriendo de la casa hasta la calle donde nos quitamos los zapatos, las medias, los pantalones y la camisa, realmente nos quedamos en calzoncillos, es decir medios calatos.
Estábamos totalmente de color negro por la cantidad de pulgas que se nos habían subido al cuerpo dentro de la casona, la única forma de líbranos de las pulgas era sacudirnos el cuerpos y la ropa lo más rápidamente posible.
No nos dimos cuenta que estábamos en plena calle, que los autos y la gente pasaba disfrutando de este loco espectáculo, por lo cual algunos fanáticos del arte nos gritaba…….……”ballenas”, “bufeos” las suerte es que siempre hay personas de buen gustos y conocedores del buen arte las que nos gritaban “bravo stripper”, “papacitos los espero en mi casa”, guapos queremos más.
Indudablemente la que recibió más piropos fue nuestra amiga y contemporánea a quien le decían desde los autos “Mamá…..recógeme”, “Tía…….nos vengamos”, “Gringuita……yo te vuelvo morena”, y un peatón más entusiasta le ofreció matrimonio.
Creo que esta aventura no ha terminado, ya que nuestra amiga quiere regresar y entrar nuevamente a la casona, pero no quiere fumigar antes, nos imaginamos y mal pensamos que ella lo que quiere en realidad es volver a salir media calata a la calle, so pretexto de las pulgas.
Y qué……..la misma vaina

D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *