Tomando café con un compañero en la mañana de hoy, llego a nuestra mesa en el restaurante un amigo de juventud, se sentó con nosotros y después de conversar de todo y de nada nos contó una aventura amorosa de sus años mozos.
Solía tomar café en un restaurante de Miraflores, ya los mozos lo conocían, los cuidadores de autos también, debo decir que este amigo tiene una chispa natural para hablar, es muy difícil estar cerca de él y no divertirte con las ocurrencias que tiene.
La historia comienza cuando él ve a una muchacha muy guapa sentada tomado café y leyendo un libro, llamo al mozo y pago la cuenta de la chica, salió del restaurante, se sentó en su automóvil y allí espero.
Cuando la muchacha pidió la cuenta, el mozo le dijo que ya estaba pagada, ¿Quién pago, pregunto ella? El mozo lo busco con la vista dentro del restaurante y al mirar a la calle lo señalo sentado en el auto.
El, seguro que ella lo había visto y podía identificar su auto, ya que era también muy original, se fue un poco mas allá y espero que ella saliera, luego la siguió por cerca de una hora hasta poder saber donde vivía.
Al día siguiente le llevo una rosa con una tarjeta que decía “El cazador del Rimac”, después de pasar por su casa varias veces logro verla, detuvo su auto y solo le dijo me encantas.
El resto, es amor de jóvenes, gran pasión y corta duración.
Y qué….la misma vaina
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