Como de costumbre en el café la conversación es muy interesante. Cada día hay algo nuevo, ayer me encontré con un buen amigo que permanentemente está viajando, ya lo catalogamos como el viajero.
Les contare su última aventura, no aumentare ni quitare nada para quedarme lo más fiel posible al relato original.
Su relato comienza con la compra de los boletos de avión para él y su mujer, no llego a la oferta y pago el precio regular de un pasaje Lima – Washington – Lima. Aunque parezca mentira dice que no podía hacer la compra por que su computadora estaba con virus y no podía conectarse. Cuando logro la conexión, no había oferta. Según dice “ mal comienzo” pensó.
Llego el día de partida, ya con las maletas listas lo llaman de la empresa aérea para comunicarle que tenían una demora de dos horas. Tomo su tiempo al llegar al aeropuerto paso inmigraciones, llego a la sala correspondiente y allí espero cinco horas, por lo que al llegar a Miami habían perdido la conexión.
Le dieron otra conexión para DC, pero fue cancelada luego de dos horas entonces le ofrecieron un vuelo vía Orlando. Acepto el vuelo y cuando estaba sentado en el avión los bajaron por mal tiempo, esta demora fue de tres horas.
Cuando salieron hacia Washington el avión se movió como loco, lo que aumento la crisis de su mujer.
La camisa que tenia puesta desde hacía un montón de horas ya le empezaba a fastidiar. “Mi camisa fue mal lavada se quedaron trazos de lejía y me quemo la espalda y axilas (quede con la camisa como la de Don Ramon), además era la única camisa que tenia porque las maletas no llegaron.
Fuimos al hotel y nuestra reserva estaba vencida, ya con mi mujer al borde de la locura. Me fui a otro hotel, donde tome una buena ducha, descansamos, nos pusimos la misma ropa y salimos a comprar ropa en espera de las maletas.
Cerro su relato diciendo “ Una mala experiencia, no arruina mi felicidad de viajar”
Y qué….la misma vaina
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