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Cuatro perritos

En la noche de ayer nuestra perrita dio a luz a cuatro cachorritos. Lo sorprendente es que en mi memoria no encuentro ninguna mascota bajo mi techo pariendo algo que no sea una o varias hembras. Pero siempre hay un comienzo.
Me quedé sorprendido de la naturaleza animal. Esta perrita de dos años, en su primer parto, es una madre experimentada. Sabía que tenía que hacer, cuándo lo tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer.
El primer cachorro salió al mundo cerca de las diez de la noche. Ya habíamos preparado en cajas “el nido” para que ella continuara sus labores de parto que ya desde la tarde se notaban.
Lo más grande fue que no quería parir sin estar acompañada por mis hijas. Quería que todos formemos parte de su felicidad. Buscaba tanto la compañía que armamos las cajas y periódicos en la habitación de mis hijas para que pueda parir.
Esperábamos, según la ecografía, tres perritos. Por ello, después del nacimiento de los tres cachorritos, nos fuimos a descansar. Luego, la perrita se levantó, gruñó a mi hija e insistió tanto para que la acompañe, que la sorpresa fue grande cuando vino al mundo un cuatro cachorrito.
Hoy día fue de locos. Mi nieta no quería separarse de los pequeños cachorros. La perrita fue visitada por los abuelos de mis hijas, por los tíos, por las amigas; tanto así, que terminamos en un pequeño coctel.
La perrita no se aleja de sus crías. Es una perfecta madre. Es increíble y admirable la información estampada en ella por la naturaleza.
Es inentendible como el ser humano puede perder la información estampada en él y ser tan mal progenitor… esto me recuerda haber escrito algo sobre la brutalidad del ser humano.
Y qué… la misma vaina
D

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