Hoy tuvimos un día complicado. Desde temprano, mi esposa no se sintió bien, yo salí de la casa a las 7:30 a.m. y todo estaba normal, pero los males llegan galopando.
A las 9:30 a.m. me llaman de mi casa para decirme que la señora estaba mal. Suerte la mía que en esos momentos llegó mi hija y me calmó, por que el malestar era casi normal a nuestra edad.
Pero conforme pasaba el tiempo, peor se sentía la señora. Mi hija me llamó y me dijo “Papá, me llevo a mi mamá a la clínica”, allá las encuentro, le dije inmediatamente.
Gracias a Dios, solo estuvimos 4 horas en emergencia y regresamos a la casa con un tratamiento para diez días.
Llegamos a la casa, más tranquilos, menos preocupados y listos para hacer el menú, según las indicaciones recibidas. Lógicamente, me ordenaron ir a hacer las compras, con la lista y todas las indicaciones del caso y la advertencia “no compres tonterías”.
Menudo problemas tienen las amas de casa para hacer el mercado. No puedo decir que el dinero no me alcanzo, ya que pague con tarjeta, pero al ver lo comprado con lo que pague por ello si me dije “A la pucha, sí que es caro”.
No hay relación entre los precios que nosotros pagamos en la tienda y los precios que se pagan al productor. La ganancia de los intermediarios es tan atractiva que por eso las empresas extranjeras vienen a poner centros comerciales, supermercados y consiguen pingües ganancias.
Yo preguntaría, ¿los precios, la calidad de los productos es problema del estado?, ¿existe alguna entidad del gobierno, que controle lo que consumimos? ¿Estaremos ingiriendo insecticidas, pesticidas o algunos contaminantes y no lo sabemos?
Tengo la seguridad que los gringos y los europeos sí supervisan el precio y la calidad de lo que su población consume. Motivo para preocuparnos.
Y qué…la misma vaina
D
