En días pasados deje pendiente para analizar el pensamiento “solo se tiran piedras contra el árbol que da fruto”.
Creo que no puede haber algo tan cierto como este pensamiento. Es en lo material, en lo espiritual, en todos los niveles, en todos los temas y en todas las circunstancias.
Usemos ejemplos para graficar muestra visión:
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En lo laboral, si tienes éxito, tus compañeros de trabajo tratan de hacer todo lo posible para que tu figura sea disminuida. La envidia es el fruto de este árbol, y como tiran mentiras para hacerte daño.
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En la relación de amigos, siempre algún chisme sirve para perjudicar a la persona que sobresalga por sus cualidades personales, sea por su porte, su vestimenta, su estatura física o simplemente por su carisma y simpatía.
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En lo político no podemos hablar, creo que no hay frutos visibles.
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En lo espiritual, se acuerdan como trataron a Jesús, a ese árbol si que le tiraron piedras, y algunos sacerdotes en la actualidad le siguen tirando piedras.
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Los laicos somos pecadores al igual que los sacerdotes, pero creo que nuestro compromiso no es tan profundo como el de ellos. Nuestras piedras son tiradas sin puntería, por eso no llegamos al fruto.
Si tengo que concluir algo sería: aunque te tiren piedras debes de dar más y más frutos, por nosotros mismos, por nuestra familia y por nuestro futuro.
Y qué…la misma vaina
