Ya no se puede; el tráfico es insufrible; llegó la hora; no hay escape; compre, compre, hay que regalar.
En la época en la que nosotros, los que hemos acumulado juventud, vivíamos la Navidad, era una fiesta religiosa. Nos hemos quedado atrás, no nos dimos cuenta que la Navidad es una fiesta comercial.
Maravilla para los que tienen qué vender. El efectivo los ayuda a pagar gratificaciones que luego serán usadas para comprar
¡Viva el comercio ¡
Alguien vende, todos compran.
No puedo más, que siga el tráfico insufrible.
Y qué… la misma vaina
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