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La época del “Chancay con Mantequilla”

No queremos envejecer y no queremos ser gordos. Bajo estos dos concepto nuestra sociedad se esta desarrollando.
He meditado sobre estas dos premisas y me he convencido que hemos perdido más de lo que hemos ganamos con respecto a disfrutar la vida.
Mi abuela vivió 95 años y disfrutó la vida como quiso. En la actualidad, la mamá de un amigo tiene 90 años, y esta muy bien, mi suegro tiene 92 años, ellos siguen viviendo la vida como quieren. Disfrutan del buen comer, del buen beber y de los demás placeres de la vida, incluso los mal vistos de aquella época, porque hoy el sexo y las “calatas” ya no llaman la atención.
Ellos conocieron el ranfañote, el chancay con mantequilla, el budín, el arroz zambito, el camotillo, el sancochado, los frejoles con chancho, los pallares, la salchicha de huacho, la sangrecita, el jamón del país, los chicharrones ¡qué pena no saber cuántos platos más nos estemos perdiendo!
Hoy en día somos expertos en colesterol, triglicéridos, grasas trans. Conocemos todo sobre las verduras como la lechuga y la arúgula. También somos grandes conocedores de todos los gimnasios de la ciudad, del bótox y de los “retoques quirúrgicos”.
Y por último, tenemos la opción de un “Acondicionador Anti–Edad ” que fortalece y regenera, con anti-quiebre y anti-radicales libres”… y todo estas bondades sólo para el pelo.
¡ Vivamos felices ¡ La vida es muy corta, Y no necesitamos quitarle placeres.
Aumentemos el buen humor, el buen comer y el buen beber como si fuera el último día, pero siempre con moderación.
Y qué…la misma vaina.
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