El menú de la casa para mi esposa, la muchacha y yo eran “tallarines al horno con tocino”, como los hacia mi madre. Telefónicamente se enteraron del menú las hijas, quienes vinieron a almorzar con los maridos y las nietas.
En honor a la pasta, debemos decir, que los tallarines estaban deliciosos. Era el menú ideal si estaba acompañado de unos aperitivos de jamón crudo, salame, jamón del norte, aceitunas negras y verdes, tomates con palta, queso duro de por allá, quesos crema de acá, queso con gusanos, queso hecho en la licuadora con pimiento, empanadas, pan dulce, pan salado y pan campesino.
También había, dicen que para entretenerse, un cóctel de langostino, unas conchitas a la parmesana, cebollitas acarameladas con jamón crudo y tostaditas. Todo bien alegrado con unos cuantos chilcanos de pisco.
Música italiana, vino blanco con los quesos y la pasta, vino tinto con los jamones y también para la pasta con tocino. No faltaron las risas limeñas, todas escandalosas, y un vecino que quiso formar parte del alboroto. Se juntaron también mis suegros y no puedo olvidarme del perro, que en medio de todas las personas trataba de comer lo que se caía al suelo.
En la conversación se hablaba de las últimas películas del cine, las amigas que se habían separado, los maridos de las amigas, los cuentos del colegio de mis nietas, el vecino que se había emborrachado; en fin, toda una gama de cuentos e historias, pero eso sí, silencio y atención cuando de la corrupción de los políticos se comentaba, todos proponían diferentes sanciones, pero eso si que ni nos escucharan porque sino nos metían presos a todos.
El tiempo pasó y pasó para llegar al punto central de la reunión “LOS TALLARINES AL HORNO CON TOCINO”. Habíamos comido tanto aperitivo y había transcurrido tanto tiempo que ya todos tenían algo que hacer…………………. Por consiguiente, mañana domingo tenemos como menú, mi esposa y yo, “tallarines al horno con tocino”… y mucho postre.
Y qué…la misma vaina
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