“Un dulce despertar, un nuevo amanecer”, sonó el teléfono a las 6 de la mañana con un cariñoso grito que decía “FELIZ DÏA PAPÄ”, lo único malo fué, que el número de teléfono estaba equivocado.
Pero estando despierto, mi comadre, si, la señora que duerme a mi lado desde hace 37 años, me digo, aprovecha que estas despierto y anda a comprar el pan.
Lo bueno fue que en la panadería la cajera me saludo muy cariñosamente y me regalo una pequeña caja, muy bien presentada con un alfajor en forma de corazón adentro.
Al regresar a la casa, mi comadre me dice ¡FELIZ DÏA!, porque no aprovechas para sacar al perro al parque y de paso compras los diarios, ya que las chicas todavía duermen……Yo muy tranquilo me dije…FELIZ DIA SACO LARGO.
Terminada esta misión escucho un alegre ¡hay gordito, (frase cariñosa, que significa “necesito algo”) si ya estas levantado por qué no me preparas el desayuno!……..
El “Feliz día del padre” ya me empezó a cargar. De mis hijas solo sigo escuchando sus ronquidos. Esperare un rato más para ver qué novedades trae este día, completamente diferente al “DÏA DE LA MADRE”
Mi comadre fue a visitar a su papá, Señor que está un poco delicado y como yo he sido rocanrolero, luego hippie, viajero sin dinero, después mujeriego, también metrosexual y ahora de la tercera edad. Me prepare mi desayuno, completamente solo: como gallo morongo, según decía mi madre.
No soportando más esta situación, tomé la firma determinación de ser yo mismo, me encerré en un lugar donde podría escuchar mi música tranquilo, escribir esta nota, echarme en el suelo, como cuando viajaba y tiraba dedo, ya sin saber ni escuchar, nada de nadie, me encontre a mi mismo.
No duro mucho mi soledad y felicidad, ya que tocaron la puerta, escuchandose una vocecita que me decía “papapa, necesito usar el baño”.
FELIZ DIA DEL PADRE
Y qué….la misma vaina