Día domingo en la mañana fui con mi hija a tomar un café, nos sentamos en una mesa cerca a dos damas que también estaban disfrutando de un relax dominguero.
Nuestra conversación giraba en torno a las colitas, los pequeñas que estas eran, lo bien que habíamos hecho al tomar esta decisión, ya que después el tema sería más complicado, etc. etc., etc.
Cuando me di cuenta, las damas al costado nuestro estaban escuchando la conversación, interpretaban en otro sentido nuestras palabras, nos miraban con cara rara, por eso me dije !las damas se convirtieron en dos viejas chismosas!.
Mire a un lado y al otro, luego tome la decisión de darles más tema para el raje y en lugar de hablar sobre las colitas de los cachorritos que era nuestro tema, decidí hablar en doble sentido y un poco más fuerte, para que ellas pudieran escuchar.
Mi hija que ya me conoce, al primer momento se desconcertó, pero cuando se dio cuenta de la situación, me siguió el juego.
Los ojos de las viejas urracas estaban desorbitados y sus oídos pegados al lado izquierdo, que era donde nosotros estábamos sentados, cuando pudieron escuchar más del tema, “le pregunte a mi hija si a ella le parecía bien que yo le hubiera agarrado la cola a esa perra, que después de todo era una hembra, le comente a mi hija que si yo hubiera tenido el valor, le hubiera cortado la cola.
Le contaba a mi hija que a mí no me gustaban ese tipo de cola larga y delgada, que me parecía incomoda, que la moda es de cola más corta, redondeada y abultada.
Cada palabra era digerida por las dos urracas como si estuvieran comiendo caramelos bañados en vidrio molido, al menos eso indicaba la expresión de sus rostros, ya que tenían la boca abierta y descolgada, la nariz ancha para poder respirar más rápido y profundo, ojos saltones y vidriosos, los pelos parados. Me encanto tanto esta figura que suspire y fuertemente dije: Esa cola va a quedar preciosa.
Mi hija termino el dialogo cuando dijo “Papá, vamos a recoger a los cachorritos, que el médico ya les debe haber cortado la colita”,
Me puse de pie para irme tranquilo, pero al verles la cara de inconformes, y desilusionadas del chisme, socarronamente les dije: Mal pensadas, por eso la juventud esta como esta. Que tengan un buen día, cuiden su cola.
Y qué…la misma vaina.
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