En mi casa las mujeres abundan; mi esposa, tres hijas y una nieta. Yo feliz con todas ellas, pero siempre existe un «pero».
Cuando hablan de “estoy gorda” la casa truena. No se pueden imaginar cómo se transforma una mujer cuando ella se siente gorda… y no es anoréxica.
Estamos a medio año y los comentarios son «este pantalón no me queda», «ay, tengo un rollo». No me quiero imaginar la situación cuando estemos cerca al verano.
Bueno, las mujeres de la casa decidieron por unanimidad hacer ejercicios y todos a comenzar una dieta de lechuga, tomate, toda clase de verduras y frutas, además todo sancochado. Muy bien, pero yo no quiero entrar a dieta dije, ése fue mi peor error !me cayeron todas cual avalancha! todas a uno y uno a correr.
Gracias a la intervención de mi esposa pude conseguir algo de pan para comer en la dieta. También transaron en fideos de vez en cuando, algún domingo del mes desayuno con panqueques, miel, tocino y algunos caprichitos más que por allí sugerí, en ésto no llegamos a un acuerdo.
No sé porque tienen la obsesión de comida grupal. La que quiere hacer dieta, que la haga. ¿No entiendo porque todos tenemos que hacer dieta? pregunté. Nuevamente, otra avalancha y un solo grito:
!PORQUE NOS PROVOCA! respondieron y también irás al gimnasio con nosotras.
!PORQUE NOS PROVOCA! respondieron y también irás al gimnasio con nosotras.
Sólo espero que con tanta dieta y ejercicios no vaya a terminar como stripper de la tercera edad.
Y qué….la misma vaina
D