Si hay cosas duras en la vida son las de no hacer nada y ser atendido. Esto me ha pasado en un hotel. No tengo que hacer nada. Solo banarme en la piscina, tomar un vodka con jugo de naranja, disfrutar del buen clima y luego ir a «refrescarme» a un jacuzzi.
No fue mucho lo que me duro el estar en el jacuzzi, ya que la temperatura era de 40 grados. Tuve que salir corriendo, pero no por voluntad propia, sino porque mi mujer suponia que me iba a dar un ataque al corazon.
Lo que me da un ataque al corazon (pero de amor) es ver a mi mujer renovada, tranquila, relajada, sin alteraciones propias del hogar.
Regresando al hotel…
! Que maravilla poder disfrutar de las comodidades de un hotel con una buena compania!
Y que… la misma vaina
D