Ser abuelo es una felicidad, existen cantidad de cuentos, anécdotas y hechos reales de los abuelos que nos dan un característica y calidad especial.
El día de ayer cerca del medio día mi hija me llama por teléfono preguntándome ¿Estas tomando café todavía?, entendí por el tono de voz una intención escondida detrás de la pregunta.
Ella sabe que la hora del café es cercana a las diez de la mañana y no al medio día, dicho claramente era una pregunta mañosa.
Mi respuesta como padre fue, ¡en que quieres que te ayude!, al instante ¿puedes pasar por el colegio de Cami y dejarle algo de plata?, encantado, pero ¿que pasa?, ha vomitado dos veces y quiero que tome una gaseosa y que no coma su lonchera por que le puede caer muy pesado.
Cambie el rumbo de mi destino y me enfile al colegio de la enana, el encargo no era nada fácil, el trafico por un lado, el estacionamiento por otro lado y luego los controles para poder ingresar al colegio.
Después de pasar la primera reja, previa identificación y explicación de lo que yo quería a esa hora en colegio, llegue a una puerta de madera que fue abierta antes que yo llegara, me saludaron con un BUENOS DÍAS, y la pregunta ¿En que lo podemos servir?.
Me sentí con autoridad suficiente y respondí “VENGO A VER A MI NIETA, QUE SE SIENTE MAL”, de inmediato y sin más palabras, vino corriendo hacia mi un pedacito de gente que se tiro a mis brazos, me lleno de besos y con tristeza me dice ¡papapa, he vomitado dos veces!, le di mis mejores caricias y le entregue el dinero con las explicaciones recibidas de la madre, quien ya había dado la información de mi llegada al colegio y la autorización para que me espere cerca de la puerta en una banca.
Ya en la noche visite a mi nieta y le pregunte ¿Cómo te sientes? ¿Qué dijeron tus amigas?
Me contesto con toda naturalidad dos palabras mágicas:
Mis amigas me dijeron…….. «HUELES A ABUELO»