Me acuerdo de la canción que decía “Demoler…..demoler…demoler la estación del tren” cada vez que veo a una empresa de servicios subterráneos trabajar o destruir la ciudad, la canción toma vida en mi ser.
Las pistas o veredas recién reparadas, caen presas del hambre de estas destructoras y nosotros las ayudamos, parece que todos los habitantes de Lima tenemos una solo idea en común, “HAY QUE DESTRUIR NUESTRA CIUDAD”.
Desde los autos últimos modelos hasta los microbuses arrojan papeles, cáscaras de naranja o de plátano a las pistas, es lo más natural, persona que usan los parques como baños públicos y hasta se bañan con el calor que hace.
Las parejas en los parques comiendo y después dejan todo sucio, las playas sufren del mismo problema, la verdad da cólera, irrita, molesta y por último !se que nos va a caer la maldición de la madre tierra! por que mi mujer es de Cachiche.
Yo consulté con los ancianos que conozco sobre “la maldición de la madre tierra”, sus caras de transformaban cuando hablaban de ella, me contaban que era catastrófica, uno de los ancianos me contó su experiencia personal y me la relató entre llantos, sollozos y arrepentimientos y hoy día vive la maldición.
Un día cualquiera me dijo, se sentó en un parque para almorzar, conforme sacaba los alimentos de los envoltorios, estos los tiraba a un costado y sin importancia alguna él seguía con esta operación de come que te come, y ensucia que te ensucia. Cuando terminó su comida y quiso levantarse estaba totalmente rodeado de papeles, cajas de cartón, cajas de plásticos y unas soguillas que los tenían amarrado a la tierra. El gritaba pidiendo ayuda, pero no salía sonido de su boca, solo movimiento, se desesperaba escuchaba a la gente gritar, pero no escuchaba su voz. La gente que pasaba delante de él pensaba que se trataba de un loco y se alejaban corriendo.En esta terrible situación estuvo por cuatro días, alimentándose de papeles con restos de mayonesa o salsas diversas, el agua que tomaba era recolectada en un vaso de plástico que la garúa de la mañana llenaba.
Con cara triste, ojo llorosos se lamentaba, porque hoy en día sufre la permanente “maldición de la madre tierra”, su familia se avergüenza de él, los amigos no son estables, solo por conveniencia y sabe que su futuro no cambiara, llora por las noches gritando , suplicando piedad, pero no puede hacer nada, no puede librarse de la maldición, él debe ser “Político de por vida”.
Y qué….la misma vaina
D