En estas fiestas mis hijas se fueron de paseo fuera de Lima, mi esposa a acompañar a sus padres a una reunión, motivo por el cual tome la decisión de irme a comer un pedazo de carne con una copa de vino.
Al llegar al restaurante me pidieron mi reserva, la cual no tenia, pero para suerte mía, José Ramón un amigo estaba cerca y solo en una mesa, la anfitriona me sentó junto a él con su autorización.
Cuando las cosas pasan es por alguna razón, después del abrazo y saludo me preguntó ¿qué haces solo?, le conté mi historia y él me dijo: mi historia si es triste. Te escucho y te grabo, le comenté, como quieras, me contestó y empezó ¿sabes la historia del “sexo débil”?
Es el peor de los cuentos, Sansón, la desgraciada de Dalila lo fregó, Marco Antonio, Cleopatra lo dejo peor que aserrín de cantina, y a mí Lourdes, me dejó peor que trapo de cocina. Huy caraju dije yo, esto es serio, me aseguré de tener mi grabadora encendida y con cara de acompañante en el dolor, le comenté, hermano no es para tanto.
Me miró con sus profundos ojos azules, tomó mi hombro y empezó, sabes que la mayoría de las canciones son dedicadas a las mujeres que nos han abandonado, la mayoría de las poesías son del amor, la luna y las mujeres y existen más pinturas de mujeres que de hombres.
Con Lourdes, nos sentábamos en las noches en la terraza con una vela, dos copas de vino y disfrutábamos nuestro amor, sus caricias tocaban lo más profundo de mi ser, hasta mis huesos por ella vibraban. Mis ojos por ella derramaban lágrimas de felicidad, lo único que deseaba era volver a la casa para alegría de mi corazón.
Nos sentamos juntos, hablábamos de nuestros proyectos, no había mentiras de mi parte, yo estaba agradecido de mi vida. Pero ahora mi corazón está herido, mi amor se ha ido, solo dijo adiós. Se acabó la dulce tentación y sensación de los besos.
Yo tenía los ojos llenos de lágrimas, en forma disimulada me atreví a preguntar ¿falleció hace mucho tiempo? No, mi querido amigo se fué, me dejó.
¿Dónde? ¿Con quién? Ya las preguntas fueron directas, bajó la cabeza, pasaron unos instantes en silencio y me contestó “No sé” “Solo se fue”.
Pagamos nuestras cuentas, nos despedimos y yo me quedé con la incógnita ¿me habrá contado un cuento? ¿Será verdad, esta historia?
Y qué……..la misma vaina
