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La ley del embudo

Cuzco, es una ciudad hermosa y antigua, con calles muy angostas en las cuales apenas pasa un automóvil y el peatón tiene que apoyarse en la pared.
Estas calles todas empedradas, son una belleza. Eso sí, el día que llovió, me resbalé en la piedras y gracias a Dios lo único que se fue al suelo fue la máquina de foto, de lo contrario, huesos rotos de seguro. Esta calle se llama “La Subida de San Blas”. Yo casi hago la subida eterna, qué tal susto!
Bueno es estas calle impera la ley de embudo. La policía aplica todo el peso de la ley a los taxistas lugareños, pero a las de los ómnibus de turistas, silencio total. En pocas palabras, lo ancho para las empresas que dan servicio a los turistas y lo angosto para los lugareños que se buscan el día a día.
Además el servicio de taxi es muy barato, oscila entre dos soles cincuenta y tres soles; vayas donde vayas es aproximadamente un dólar. Camionetas o carros casi nuevos con choferes muy amables, pero a los que les toca la parte angosta del embudo.
La pregunta es ¿qué diferencia existe entre el turista de un hotel de primera y el turista de un hotel que no sea de lujo? Solo dinero. Como dice el dicho japonés “por la plata baila el mono”
Las autoridades deberían interpretar el dicho anterior y demostrarle a los turistas de los omnibus, que en nuestro país todos somos iguales y todos debemos cumplir la ley por igual.
Y qué……la misma vaina

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