Bien decía mi abuela “hijito, no todo lo que brilla es oro” me he demorado un poco en entender este dicho, pero también como decía mi abuela “más vale tarde, que nunca”.
He estado con la cantaleta de comprar un par de zapatos, por cerca de tres meses, cada vez que pasaba por la tienda entraba a verlos y nunca me animaba a comprarlos.
Siempre le encontraba un pretexto, para no comprarlos, la suela muy delgadita, luego mucho brillo, pero la verdad es que el modelo del zapato me fascinaba.
Hace dos semanas pase por casualidad por la tienda y no hubo pretexto valido, me compre los zapatos. Llegue a la casa feliz con mis zapatos nuevos, tuvimos una reunión y yo me puse los zapatos nuevos, feliz me sentía, zapatos de corte italiano, de cuero natural, hecho a mano una maravilla. Eso sí solo los usaba para las reuniones sociales o matrimonios.
Mi error fue usarlos un día común y corriente, al salir de la casa me cruzo con mi nieta y me dice ¡papapa, que bonitos zapatos y que bien peinado estas! Me sentí todo un dandy
Al regresar a la casa después de mis andares, tenía los pies más frios que toda Alaska junta, además tenía las medias húmedas y la planta de los pies toda arrugada.
La pequeña llovizna de Lima, había mojado las calles, estas habían mojado la suela delgadita de los zapatos y mis pies resultaron congelados.
La chica que nos ayuda en la casa, me dijo: Señor, debió ponerle periódico en la planta, la suela es muy delgadita. Mi mujer me dijo: sarna con gusto no pica y mi Nieta me digo: papapa, tu suela del zapato se ha despegado.
Al final, me quedé sin zapatos, no eran para uso diario, eran de vitrina, pero lo bueno es que me quedó un resfrío que me duró una semana. Qué bien me cuidaron mi mujer y mis hijas, así si provoca estar enfermo.
Y qué….la misma vaina
D
