La vida de esta época es muy difícil, desgraciadamente sería un error compararla con la vida de años anteriores, pero los jóvenes la pasan durol.
Yo tomando café, hablo, escucho y veo cantidad de situaciones y la mayoría están relacionadas a la pregunta ¿qué hago? No soy feliz, al hijo de un amigo que se sentó a tomar café en mi mesa, le hablé de corazón.
Empecé diciéndole, “Ser feliz, es un instante, estar feliz, es una constante” y solo depende de tu actitud, pero ustedes los jóvenes no lo entienden, ustedes son felices en el momento en que compran el último artefacto tecnológico, en el momento en que compran el nuevo carro, cuando compran ropa, pero de marca o cuando comen en los mejores restaurantes y cuando viajan.
Nunca son felices disfrutando lo que ya tienen, necesitan tener más y más.
Creo le dije, que una de las causa de tantos divorcios en estos tiempos, es el no estar feliz, no son todos los casos, pero generalmente las mujeres sufren por estar un poco subidas de peso y que sacrificios hacen para estar según ellas bellas. Se olvidan del marido, de los hijos y lo más importante de soñar.
Los maridos para no quedarse atrás también se dedican al GIM y a dietas, que los mantienen de mal humor permanente. Y la oficina, no deja tiempo ni para disfrutar de sus hijos.
Es normal que te digan “estas gordo” debes hacer ejercicio, pero nadie le dice al que hace ejercicio “has leído un libro”? ¿Quién está mal?
Leer y escribir, es una aventura, es un sueño hecho realidad, ¿te imaginas a tu hijo recibiendo una carta escrita por su padre, en donde el padre le cuenta de cómo su sueño se hizo realidad cuando él nació?
¿Te imaginas a tu hija recibiendo una pequeña nota de su padre, donde le dices “eres lo más grande y hermoso que me ha ocurrido en la vida”
Acaso tus hijos no van a ser felices y sentirse importantes para su padre. Eso es estar en camino a la felicidad, eso es buscar cómo llegar a estar feliz. Los viajes y las compras de juguetes para tus hijos, son solo momentos. Tu actitud es permanente.
Solo imagínate, si en lugar de tus hijos ponemos a tu esposa, no sería tu matrimonio armonía de amor permanente.
Pero si te limitas a una conversación centrada en: tenemos que pagar al banco la tarjeta, ya me matriculé en el GIM, mañana tengo que ir al psicólogo, ¿qué hago? ¿qué construyo? Le pregunte.
Gracias tío, me dio un fuerte abrazo y se despidió de mí.
Y qué……la misma vaina
D

Es la pura verdad, yo lo veo con mis hijos.
Pero nada podemoa hacer, ellos son una generacion materialista