Con este motivo nos cuenta Alfonso, (quien no sabemos si es un proyecto de genio o de hombre que vive en la luna) que visitó al Ingeniero Karl Kausa, especialista en huevología social contemporánea.
La primera pregunta de Alfonso fue: ¿ingeniero, se consume mucho huevo en nuestro país? Por respuesta recibió un dato muy interesante: En los últimos ocho meses del año se han consumido doscientas diez mil toneladas de huevos.
La siguiente pregunta fue ¿qué significa para usted el huevo? Alfonso nos contó que con esta pregunta se loqueo el ingeniero.
Comenzó el ingeniero diciendo que el huevo había sido vilipendiado, ofendido y despreciado por causar colesterol, algo completamente falso, sin sustento científico. Que el huevo desde un principio de la humanidad nos había acompañado, no solo como alimento, sino también como parte de nuestro lenguaje diario.
No sabe usted mi querido Alfonso, le dijo el ingeniero: lo que significa estar “ahuevado”, no sabe usted lo que es tener “un huevo de problemas” o “un huevo de dinero” o este pata “es un huevon” le seguiré explicando los significados aplicable al huevo.
Según comentaba Alfonso, la entrevista se volvía peligrosa, el ingeniero ya estaba desorbitado y seguía dando significados a las palabras derivadas del huevo. Trató Alfonso de hacer una relación pero fue imposible, eran demasiadas, solo logró tomar apuntes de algunas que aquí relato.
“Me llega al huevo” no le importa nada
“Estoy hasta las huevas” está mal de salud o de dinero.
¿En qué huevadas andas” que de especial estás haciendo.
También nos contó Alfonso los términos de groserías que existen derivados del huevo, que por respeto no las incluyo, pero les digo que verdaderamente la historia de Alfonso me llegó al huevo, es decir me cansó.
Y qué…..la misma vaina