Según un estudio presentado, se afirma “que los hombres necesitan más sexo que las mujeres”, puede ser cierto este estudio, pero necesita venir acompañado de otro estudio que dice “Los ojos no envejecen” por lo cual los hombres tienen la satisfacción de sentirse iguales a Dorian Gray, es decir siempre jóvenes.
Existen varios síndromes en la vida de un hombre, que perdona todos los errores que un hombre pueda cometer, si entendemos que síndrome significa: “ cuadro clínico o conjunto sintomático que presenta alguna enfermedad”
El síndrome de “Peter Pan” siempre joven y activo, acompañado de una “hada Campanita” y sus polvos mágicos, el ejecutivo joven acompañado de hermosas chicas y su billetera llena de tarjetas de crédito, es decir de “algo mágico”.
El síndrome del “Llanero solitario” siempre defendiendo a las mujeres, acompañado del indio “Toro” y su caballo “Plata”, en la actualidad es un hombre activo, acompañado de un amigo, en su automóvil, ayudando a la satisfacción sexual de las mujeres.
El síndrome del “Escritor” hombre maduro, de aspecto intelectual, tipo narrador, es decir creativo, utilizando todo tipos de cuentos y narraciones en sus conquistas.
El más importante de los síndromes “El sacavueltero” este hombre no puede ser fiel, todas las mujeres lo atraen y con todas quiere tener enredos amorosos, los otro tipo de enredos no son válidos para él. Su sufrimiento es constante.
Este síndrome lo sufre la mayoría de los hombres casados, que cuando llegan a la casa después de mucho trabajar, pierden el interés en el sexo, esto es cierto, está en el estudio: “el trabajar en demasía disminuye el deseo sexual y de ver películas junto a la esposa”, la presión laboral influye en este tipo de hombre, a tal grado, que al llegar a su casa solo le provoca dormir.
Está probado científicamente que el stress y estos síndromes son los culpable de que el hombre tenga el dilema de la fidelidad siempre presente y luche contra ella, pero como la infidelidad es más fea que el pecado original, el hombre siempre caerá en pecado, resultando ser una batalla eterna, pero siempre con la esperanza del hombre de poderla ganar y llegar así a ser fiel para la eternidad conyugal.
Ser fiel es una esperanza, una ilusión y un norte de cada hombre.
Y qué….la misma vaina
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