El día de ayer como diría mi abuelita Roselena, fue un día de “marras”, no sé qué significa pero suena feísimo.
Motivados por la cercanía de la Navidad, con mi esposa decidimos ir a visitar a la tía Otilia, tía de cariño, ya que era muy amiga de mi madre. Al llegar a su casa nos encontramos con la hija mayor, su esposo y su hija, el segundo de sus hijos con su esposa, la enamorada del Negro (tercer hijo de la tía Otilia) con dos amigas.
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Encontramos con una escena de dolor y dos “Plañideras” (personas especializadas en el llanto, durante un velorio, previo arreglo de la tarifa) en largo y tendido llanto, el único ecuánime de la reunión de dolor, era Hernán, esposo de la hija de la tía Otilia, le ofreció a mi mujer un café y a mí un pisco. Me tomé el pisco, le pedí otro, ya que yo no tenía idea de lo que pasaba y lo único que escuchaba era “Al Negro no le gusta la vitamina “C”.
Después de un largo rato de llanto y gritos desgarradores, Hernán me pasó una hoja de papel, era una carta que la enamorada del Negro, le dirigía a su suegra.
A texto seguido transcribo la carta, sin comentario alguno:
Mi querida suegrita,
Como ya le he comentado con anterioridad y en repetidas veces “no sé qué le pasa al Negro”, antes me decía “caramelito” actualmente me dice “Adela” a secas.
Hemos sido compañeros de colegio, amigos, enamorados y novios, cuando yo le sugerí casarnos me dijo en tono poco cariñoso y cortante ¡a mí no me gusta la vitamina “C”! y terminó la conversación.
Al pedirle explicación me dijo; te lo explicaré exclusivamente una sola vez:
No me gusta la vitamina “C” ya que de ella se deriva “C”asamiento, luego viene “C”halet de dos pisos para vivir, “C”redito, si en tarjetas para la compra de “C”alzones, “C”alzado,”C”amisetas, “C”apris y “C”omida.
En segundo lugar el “C”halet arrastra a la “C”amioneta 4×4 para ser usada en la ciudad y poder ir al “C”lub, para lo cual debo entregarte un poder para los tramites del “C”lub, de la “C”aja fuerte del banco,”C”hequera respaldada por mi garantía.
Con el correr del tiempo producto de nuestro amor, vendrán los hijos para los cuales me pedirás “C”asa en la playa, “C”olegio, “C”aridad para estar «in» en el colegio de los niños y no me digas que no, ya que conozco tus huachaferias.
El colmo será cuando me pidas que tu mamá por “C”ompañia se venga a vivir con nosotros y mi querida Adela, no se escribir suegra con falta de ortografía, por que sueña tan feo como «C»uegra igual a tu mamá.
Después de leer la carta, nos retiramos en forma disimulada de la casa, pero tengo el firme propósito de aprender un idioma donde “suegra “ se pueda escriba con “C”.
