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¿Mamá y tú espirito navideño?

Ayer me encontré con Susy, señora que pronto pasará a la categoría de cuarta edad, pero muy simpática, alegre y sobre todo muy señora. Envejece con su edad y con mucha elegancia, nada de pasar por los cirujanos para una jaladita por acá otra por allá, no…no ella muy digna y la suerte que tengo es que soy su amigo, los malo que no envejezco con la belleza que ella envejece.
Después de darle un beso y un buen apretón me contó que su nieta había terminado el año con muy malas notas.
Su hija, como madre preocupada, quien durante todo el año la había ayudado con profesoras adicionales fuera de hora de colegio, llevadas al doctor para mejorarle la concentración y demás temas modernos, ya no podía y no sabía qué hacer con la enana, por lo que decidió hacer algo sorprendente.
Se matriculó durante todo el mes de diciembre en un curso de YOGA con su hija, dos horas diarias, incluso los domingos. Su automóvil lo envió a mantenimiento forzado durante un mes, así tendrían que caminar veinte minutos para llegar a las clases. Todavía seguía pensando en alguna otra forma correctiva cuando la hija la increpó diciéndole “¿Mamá….y tu espíritu navideño dónde está? ¿Cómo le vamos a rezar al Niñito Jesús, si estamos distanciadas por tu actitud?”.
Mi amiga Susy, no podía mantener la risa cuando me contaba toda esta tragedia griega, pero yo aprendí una lección “A las mujeres no las puedes entender….desde chiquitas son especiales” por eso yo solamente las amo.
Y qué…..la misma vaina
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