En la mañana, estaba tranquilo y solo en pleno café revisando fotos de mi juventud.
El tiempo pasaba y la verdad es que estaba feliz de ver tanto tiempo vivido, cuando de pronto sin ningún aviso apareció de improviso esta belleza, ¡es una diosa…. me dije! estoy en el cielo, pero al dar vuelta la cara y ver mi entorno, me eche a llorar.
No y muchas veces no, yo estoy en el Perú y estas magnificencia son de tierras lejanas, pensé ¿qué tenemos nosotros los hombres que no podemos vivir sin las tahitianas? Solo la distancia y los años.
Llegue a la casa y le comente a mi mujer, mira lo que encontré entre mis fotos “la miro con mucho detenimiento y suspirando me dijo:
Si esa soy yo cuando nos conocimos, como ha pasado el tiempo” entendí las palabras y el gesto que quería decir “viejo verde…….saca a pasear al perro y después duerme tu siesta”
Como nos pueden regresar a la realidad tan rápido, no lo entiendo.
Y qué….la misma vaina
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