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La especulación

La historia es fuertemente ilustrativa, “no hay nada nuevo…todo ya sucedió antes” es una realidad sorprendente. Por eso dicen: que se mueran los viejos, para que no se enteren los jóvenes.
Este episodio, acaecido en Holanda en el siglo XVII, es uno de los ejemplos más citados a la hora de ilustrar el concepto de “burbuja especulativa”. Los TULIPANES llegados fueron afectados por un virus, lo que permitió la variedad de color que convirtió a los bulbos de los tulipanes, en objeto de colección.
En la década de 1630, el panorama se vio enloquecido, con un mercado de los tulipanes cada vez más activo. Los precios ascendían sin parar, alcanzando cifras desorbitadas; en 1635 se llegaron a pagar 100.000 florines por 40 bulbos, y por un bulbo de la preciada especie Semper Augustus, se podían pedir 5.500 florines. Generalizó en todo el país, la ilusión de que siempre se ganaba en el mercado del tulipán.
Sin embargo, en algún momento a principios de 1637, algunos de los especuladores detectaron signos de agotamiento del mercado y decidieron que era buen momento de vender y salir del mismo con sus ganancias. Esta actitud se contagió rápidamente y el pánico se apoderó del país. Quienes tenían bulbos en esos momentos, adquiridos a precio de oro, se encontraron sin compradores.
Como siempre ocurre, quedaron vencedores y vencidos. Vencieron aquellos que se salieron justo antes de la explosión, acumulando grandes beneficios. Perdieron quienes habían liquidado su patrimonio para especular con bulbos y al final se quedaron con tulipanes y sin casa.
 
Y qué…..la misma vaina
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