Al llegar al café, después de cuatro días de enfermedad moderna, ósea, como no saben lo que tiene te dicen “su enfermedad es viral” y a la cama inmóvil.
Encontré un alboroto de los buenos, nuestro amigo Alfredo era apachurrado y besuqueado por una mujer en forma escandalosa, para ser las once de la mañana.
Pregunté con gran disimulo ¿quien es la tía? Es la esposa de Alfredo, llegó a toda velocidad y lo llenó de besos, carícias y palabras bonitas.
Cuando término el episodio y todo regresó a la calma, preguntamos ¿Alfredo, que pasó? ¿estás enfermo? ¿te ganaste la lotería?
Calma, sapos chismosos, les contaré:
La otra noche estábamos viendo televisión con mi esposa y caímos en el desfile de “Victoria Secret” las modelos eran espectaculares, que cuerpos, “divinas” en toda la extensión de la palabra.
Después nos enteramos que una de la modelos, desde un mes antes, tenia un régimen de ocho horas al día de gimnasio, dos horas de masajes, durante el mes una dieta liquida con nutricionista, psicólogo, loquero y todos los especial en cuchillos, para poder ser “una obra de arte viviente”.
Yo, después de ver con cara de idiota estas bellezas, pensé en mi esposa y volví a pensar en ella.
Al día siguiente fui a la florería le compré seis docenas de rosas rojas y le puse una tarjeta “Estas linda gordita”
Ustedes han visto el resultado, pónganse las pilas viejos mañosos.
Y qué…la misma vaina
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