Muy temprano en la mañana de un lluvioso
domingo, tome la decisión de salir a caminar para subirme en el nuevo sistema
de transporte “El Metropolitano”, era algo que quería desde hace tiempo hacer.
Como decía mi tía Chana, si no conoces, como hablas, para hablar hay que
conocer y para conocer hay que tocar y probar. No se si la tía Chana era mañosa
o no, pero que hay que conocer para
opinar es muy cierto.
domingo, tome la decisión de salir a caminar para subirme en el nuevo sistema
de transporte “El Metropolitano”, era algo que quería desde hace tiempo hacer.
Como decía mi tía Chana, si no conoces, como hablas, para hablar hay que
conocer y para conocer hay que tocar y probar. No se si la tía Chana era mañosa
o no, pero que hay que conocer para
opinar es muy cierto.
El ingreso a la estación fue todo una visión
futurista, todas son maquinas que te entregan los tickets de transporte, no
existe personal que te ayude a entender la nueva tecnología, todo está explicado
en los afiches de la estación.
futurista, todas son maquinas que te entregan los tickets de transporte, no
existe personal que te ayude a entender la nueva tecnología, todo está explicado
en los afiches de la estación.
Una vez ya dentro del ómnibus acoplado de
grandes dimensiones, vi asiento reservados para los adultos y discapacitados
plenamente identificados, donde unos jóvenes estaban plácidamente acomodados,
yo como estoy en recuperación debo caminar con bastón, que además de ayuda es
un arma efectiva y contundente.
grandes dimensiones, vi asiento reservados para los adultos y discapacitados
plenamente identificados, donde unos jóvenes estaban plácidamente acomodados,
yo como estoy en recuperación debo caminar con bastón, que además de ayuda es
un arma efectiva y contundente.
Muy educadamente le pedí a unos de estos muchachos
que se levantara de ese asiento, ya que estaba reservado para los adultos de la
tercera edad, la respuesta fue una grosería que me enviaba a visitar a mi madre
al infierno. Como reacción inmediata le propiné un bastonazo en la cara con una
rápida incrustada de bastón en el estómago.
que se levantara de ese asiento, ya que estaba reservado para los adultos de la
tercera edad, la respuesta fue una grosería que me enviaba a visitar a mi madre
al infierno. Como reacción inmediata le propiné un bastonazo en la cara con una
rápida incrustada de bastón en el estómago.
Los otros dos compañeros se levantaron y se
armó la de “San Quintín” fue la verdadera venganza del ciudadano, entre cuatro
o cinco pasajeros le propinaron una paliza a estos muchachos que les quedará
como un fuerte recuerdo de no faltar el respeto a los mayores.
armó la de “San Quintín” fue la verdadera venganza del ciudadano, entre cuatro
o cinco pasajeros le propinaron una paliza a estos muchachos que les quedará
como un fuerte recuerdo de no faltar el respeto a los mayores.
Seremos viejos, pero no dejamos de ser personas
de respeto. Y al final de todo mi paseo terminó siendo muy entretenido, movido
y agresivo ¿qué más se puede pedir un día domingo?
de respeto. Y al final de todo mi paseo terminó siendo muy entretenido, movido
y agresivo ¿qué más se puede pedir un día domingo?