Profesor, desde hace tres días lo estoy buscando y usted no es habido, donde se metido, usted tiene un compromiso con nosotros sus lectores.
No es correcto ni honorable dejar de entretenernos con sus historias y cuentos, denos una explicación de su silencio.
.- Ta, que ta bravo el discípulo. No me perdona una.
.- Le explicaré mi querido superviviente de la catastrófica mañana. En días pasados visité a mi Tía Pía, aquella que perdió el calzón y la verdad es que no me fue nada bien, ella está muy resentida conmigo a raíz del cuento que publiqué.
Yo llegué cerca del mediodía a su casa, al acercarme a darle un beso en señal de saludo, ella, mi tía, la del calzón, me tiró un puñete en la cara que me envió al dentista. Tenía yo una plancha en los dientes inferiores, que fueron incrustados en mi cachete interior, causándome una laceración de alta complicación, que me hizo ver sin exageración a mi tía sin calzón. Todo rima por ser yo un gran woon.
A raíz del puñetazo, el dentista tuvo que operarme la parte interior del labio y del cachete, para extraer el soporte de fierro que tiene la plancha dental, este soporte se había incrustado a raíz del puñetazo, después de extraerlo fue necesario coser y poner ocho puntos en la parte interior de la boca, en el paladar superior y comprenderá que con ese malestar y dolor no tenía ganas de hacer nada y menos de contar alguna historia por temor a una represalia mayor por parte de mi tía.
Espero mi estimado y sufrido discípulo, que usted esté conforme con mi explicación y disculpe mi falta al no haber escrito estos días pasados.
Vaya para usted mis más sincero saludo y estima de Y qué…la misma vaina.
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