Leyenda japonesa
Esta historia trata sobre un joven que vivía
solo en el campo. Un día de invierno estaba paseando cuando escuchó un ruido
extraño. Quien lo producía resultó ser una grulla que había sido herida con una
flecha. El joven decidió ayudarla y le extrajo la flecha con mucho cuidado,
tras lo cual la grulla pudo mover el ala y remontar el vuelo.
solo en el campo. Un día de invierno estaba paseando cuando escuchó un ruido
extraño. Quien lo producía resultó ser una grulla que había sido herida con una
flecha. El joven decidió ayudarla y le extrajo la flecha con mucho cuidado,
tras lo cual la grulla pudo mover el ala y remontar el vuelo.
Aquella noche alguien llamó a su puerta. Cuando
la abrió ante él había una hermosa joven que había perdido su rumbo con la
nieve y no sabía como regresar. El joven le permitió quedarse a descansar esa
noche.
la abrió ante él había una hermosa joven que había perdido su rumbo con la
nieve y no sabía como regresar. El joven le permitió quedarse a descansar esa
noche.
Cuando se quiso dar cuenta, la joven llevaba ya
un par de días viviendo con él. Era tan dulce que no pudo evitar enamorarse de
ella y le pidió casarse, a lo que ella aceptó.
un par de días viviendo con él. Era tan dulce que no pudo evitar enamorarse de
ella y le pidió casarse, a lo que ella aceptó.
La vida era muy dura y eran muy pobres, pero
aun así eran felices; pero llegó de nuevo el invierno y se vieron sin dinero ni
comida. Entonces la mujer tuvo la idea de hacer un tejido para venderlo y su
marido le construyó un telar en una pequeña habitación.
aun así eran felices; pero llegó de nuevo el invierno y se vieron sin dinero ni
comida. Entonces la mujer tuvo la idea de hacer un tejido para venderlo y su
marido le construyó un telar en una pequeña habitación.
Una vez terminado, la mujer le pidió que por
nada del mundo entrase mientras ella estaba trabajando, a lo que su marido
accedió. Tres días y tres noches estuvo trabajando sin descanso, y cuando salió
de la habitación estaba completamente extenuada. Aun así había conseguido tejer
una tela maravillosa, por la cual les dieron bastante dinero.
nada del mundo entrase mientras ella estaba trabajando, a lo que su marido
accedió. Tres días y tres noches estuvo trabajando sin descanso, y cuando salió
de la habitación estaba completamente extenuada. Aun así había conseguido tejer
una tela maravillosa, por la cual les dieron bastante dinero.
Con esto pudieron aguantar un tiempo, pero
cuando se les acabó todavía seguía siendo invierno. La mujer empezó a tejer
entonces otra tela, pidiéndole igual que la vez anterior que no entrase
mientras trabajaba. Esta vez no fueron tres, sino cuatro días los que la mujer
estuvo trabajando. Al terminar estaba casi muerta, pero la tela que había hecho
sobrepasaba con creces a la anterior. Con el dinero que obtuvieron al venderla
podrían vivir con comodidad durante dos inviernos, pero desafortunadamente el
joven sucumbió a la codicia.
cuando se les acabó todavía seguía siendo invierno. La mujer empezó a tejer
entonces otra tela, pidiéndole igual que la vez anterior que no entrase
mientras trabajaba. Esta vez no fueron tres, sino cuatro días los que la mujer
estuvo trabajando. Al terminar estaba casi muerta, pero la tela que había hecho
sobrepasaba con creces a la anterior. Con el dinero que obtuvieron al venderla
podrían vivir con comodidad durante dos inviernos, pero desafortunadamente el
joven sucumbió a la codicia.
El deseo de ser rico unido a la intriga de cómo
podía hacer esos tejidos si no habían comprado hilo impulsaron al joven a
pedirle a su esposa que tejiese de nuevo. Ella al principio no estaba conforme
porque tenían dinero de sobra, pero el joven consiguió convencerla. Como
siempre le hizo prometer que no entrase en la habitación y volvió a encerrarse.
podía hacer esos tejidos si no habían comprado hilo impulsaron al joven a
pedirle a su esposa que tejiese de nuevo. Ella al principio no estaba conforme
porque tenían dinero de sobra, pero el joven consiguió convencerla. Como
siempre le hizo prometer que no entrase en la habitación y volvió a encerrarse.
Esta vez el joven no pudo evitar la curiosidad
y abrió un poco la puerta para ver como lo hacía; pero se llevó un susto
tremendo al ver a un pájaro frente al telar, arrancándose las plumas y
usándolas sobre el tejido. La impresión fue tan grande que no pudo evitar
soltar un grito y el pájaro le escuchó. Acto seguido el ave se transformó en su
esposa y le explicó lo que sucedía. Ella era la grulla a la que había ayudado
hacía ya tiempo. Para agradecerle ese gesto había decidido ayudarle y por eso
se había transformado en humana. Pero al haber roto su promesa y haber
descubierto su verdadera identidad estaba obligada a abandonarle.
y abrió un poco la puerta para ver como lo hacía; pero se llevó un susto
tremendo al ver a un pájaro frente al telar, arrancándose las plumas y
usándolas sobre el tejido. La impresión fue tan grande que no pudo evitar
soltar un grito y el pájaro le escuchó. Acto seguido el ave se transformó en su
esposa y le explicó lo que sucedía. Ella era la grulla a la que había ayudado
hacía ya tiempo. Para agradecerle ese gesto había decidido ayudarle y por eso
se había transformado en humana. Pero al haber roto su promesa y haber
descubierto su verdadera identidad estaba obligada a abandonarle.
Al escuchar esto el joven rectificó y le
suplicó que se quedase, que el dinero no le importaba si no podía estar con
ella; pero era demasiado tarde. La grulla salió por la ventana y jamás la
volvió a ver.
suplicó que se quedase, que el dinero no le importaba si no podía estar con
ella; pero era demasiado tarde. La grulla salió por la ventana y jamás la
volvió a ver.
Y qué…la misma vaina
