Con los hijos no hay que tener paciencia,
hay que tener mucha paciencia, no solo por su carácter sino por la forma como
disponen de la vida de sus padres, siendo nosotros aun capaces de valernos por
nosotros mismos.
hay que tener mucha paciencia, no solo por su carácter sino por la forma como
disponen de la vida de sus padres, siendo nosotros aun capaces de valernos por
nosotros mismos.
A una de mis hijas, una niñas de treinta y
tantos años ( como decía mi abuela “hasta tiene cayos en el poto de tanto estar
sentada”) se refería a que quieren que todo se lo hagan, ¡mamaaaaaaaa tráeme
una manzana…porfa! ¡vas a lavar ropa….porfa lava la mía! ¡papá….mi viejito lindo pechocho…. me llevas
al cine, voy a encontrarme con unas amigas! Y nosotros como padres tontos les
hacemos todo, hasta los platos de la mesa se los recogemos y los lavamos muchas
veces.
tantos años ( como decía mi abuela “hasta tiene cayos en el poto de tanto estar
sentada”) se refería a que quieren que todo se lo hagan, ¡mamaaaaaaaa tráeme
una manzana…porfa! ¡vas a lavar ropa….porfa lava la mía! ¡papá….mi viejito lindo pechocho…. me llevas
al cine, voy a encontrarme con unas amigas! Y nosotros como padres tontos les
hacemos todo, hasta los platos de la mesa se los recogemos y los lavamos muchas
veces.
Que vamos a hacer, somos padres
irresponsables por no decir una grosería, pero regresando al tema de la sala de
espera, mi hija descrita arriba, me pidió porfa que fuera a una cita que ella
había tomado para una sesión de sanación de una no se que vaina. Por respeto a
la cita fui a reemplazar a mi “bebe”.
irresponsables por no decir una grosería, pero regresando al tema de la sala de
espera, mi hija descrita arriba, me pidió porfa que fuera a una cita que ella
había tomado para una sesión de sanación de una no se que vaina. Por respeto a
la cita fui a reemplazar a mi “bebe”.
Al llegar a la dirección indicada toque
el timbre, una voz dulce de caramelo con sabor a menta me pregunta ¿quién es?
Vengo a una sesión, le contesto, un sonido metálico me abre la puerta, camino
por un corredor con olor a palo santo hasta llegar a una sala de espera. Una
señorita me saluda con una inclinación y con una cara de santa arrepentida,
para luego preguntarme mi nombre, espere un momentito por favor.
el timbre, una voz dulce de caramelo con sabor a menta me pregunta ¿quién es?
Vengo a una sesión, le contesto, un sonido metálico me abre la puerta, camino
por un corredor con olor a palo santo hasta llegar a una sala de espera. Una
señorita me saluda con una inclinación y con una cara de santa arrepentida,
para luego preguntarme mi nombre, espere un momentito por favor.
La sala fue llenándose de mujeres
jóvenes, mujeres medias adultas con buenas fachas, todas caminando en medias,
con diversidad de olores aromatizados que me transportaban a mi juventud a los
bares de buen vivir que visitaba. Una de ellas, joven por suerte, se me acercó,
me miró directo a los ojos y me dijo sígame señor. La última persona que me
dijo “sígame señor”, fue mi suegro cuando me casé”
jóvenes, mujeres medias adultas con buenas fachas, todas caminando en medias,
con diversidad de olores aromatizados que me transportaban a mi juventud a los
bares de buen vivir que visitaba. Una de ellas, joven por suerte, se me acercó,
me miró directo a los ojos y me dijo sígame señor. La última persona que me
dijo “sígame señor”, fue mi suegro cuando me casé”
Empezó la experiencia de sanación, un
interrogatorio aleatorio a mis males ¿???¿¿?? luego con mucha dulzura me dice
¡quítese los zapatos y acuéstese en la camilla! cumplidas las ordenes me tapa
los ojos con una almohadilla y luego me cubre con una manta. Sentí como me tocaba los pies, luego las
piernas para seguir subiendo hasta la cabeza, la sesión duro tres cuartos de
hora.
interrogatorio aleatorio a mis males ¿???¿¿?? luego con mucha dulzura me dice
¡quítese los zapatos y acuéstese en la camilla! cumplidas las ordenes me tapa
los ojos con una almohadilla y luego me cubre con una manta. Sentí como me tocaba los pies, luego las
piernas para seguir subiendo hasta la cabeza, la sesión duro tres cuartos de
hora.
Hasta ahora, tres días después de la
famosa sesión, no se a que fui, que me sanó, solo se que la sala de espera fue
un divino entretenimiento.
famosa sesión, no se a que fui, que me sanó, solo se que la sala de espera fue
un divino entretenimiento.
Y qué…siempre hay algo nuevo
D