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Mi nieto , que dulzura

Todos los abuelos nos volvemos locos con
los nietos, sabemos que es la continuación de nuestra familia, ¡que bonito!
¡que lindo! Y todo lo que quieras decir, pero la realidad es otra.

Mi nieto tiene tres años, va al nido (pre
colegio) donde juegan y se interrelacionan socialmente con otros niños y niñas,
donde vamos los abuelos en el día especial y nos exhiben ante todos sus amigos
y profesoras como trofeo de guerra, ya que hacen con nosotros lo que quieren.

Con el nieto todo es alegría, hasta que
comienza el llanto, no quiere comer, le da una rabieta por que quiere ver
televisión y es hora de dormir, no quiere saludar a los abuelos, se tira al
suelo, la mamá lo mete a la ducha, la abuela grita, el nieto le hace coro y
luego todos felices, abrazos, caricias, risas y todo vuelve a su camino normal.

Pero donde todo y la realidad se
distorsiona es cuando el nieto regresa resfriado del nido, la nariz le destila
unos mocos verdes, una tos que asusta a los vecinos, no tiene ganas de comer, le
duele el cuerpo y no sabe como decirlo.

Esta dulzura luego se mete a tu cama, tu
lo abrazas, lo mimas y te contagia el resfrío, catarro, gripe o como quieran
llamarlo, te sube la fiebre y tu esposa te grita “TIENES QUE REFRIARTE JUSTO EL
FIN DE SEMANA, SIEMPRE ES LO MISMO”

Entonces comienza tu calvario, por su culpa
no puedes con tu esposa el fin de semana, la mamá del nieto, de la dulzura, no
te quiere ver ya que puedes re contagiar a su hijo, tus hijas no te saludan ya
que no quieren contagiarse, total tú, el abuelo querendón, el siempre
dispuesto, el que se tira al suelo a jugar con su nieto, es un vulgar saco
largo.

Ya se de donde salió esa canción que dice
“que pena me da mírate cuando te miro” . ..



Y qué…todos nos resfriamos


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